imagotipo

Horizonte Económico

  • Carlos Loeza Manzanero
  • Necesaria revisión de estrategia económica

El inicio de este año se caracterizó por el denominado gasolinazo que elevó los precios del combustible en niveles del orden del 20 por ciento, bajo el argumento de que si no ocurría las finanzas públicas tendrían un impacto negativo de la orden de 200 mil millones de pesos, porque el contexto era un incremento en los precios del petróleo, de las gasolinas, y del tipo de cambio.

Indudablemente fue un error que enardeció la población, porque es evidente que no se realizó el análisis que obligaba a proyecciones, expectativas y finalmente definir una estrategia y concediendo que era necesario el ajuste de precios, también es cierto que la previsión en cuanto al impacto y reacción sobre los ciudadanos fue absolutamente errónea, incluso se parecía que lo que menos importó para tomar la medida fue el impacto y la reacción que tendrían los ciudadanos.

La sensibilidad política no es una característica de esta administración y mucho menos estimar los efectos de medidas que se toman sobre la golpeada población mexicana, que a lo largo de los últimos cuatro años se ha encontrado con el incumplimiento de promesas, de expectativas y de acciones que pudiesen tener el propósito de procurar su bienestar. Al respecto se puede destacar el caso del crecimiento económico que en 2003 se señalaba sería del orden de cinco por ciento anual, con sus correspondientes efectos positivos en materia de empleo.

Pero la realidad ha sido que el crecimiento promedio de los primeros tres años fue del orden de 1.8 por ciento y de 2016 se ubica en alrededor de dos por ciento, lo que daría un promedio del periodo del orden de 1.9 por ciento, cifra equivalente al38 por ciento de la meta esperada. Para 2017 y el próximo año el escenario no mejorará y propiamente se tendrá un periodo sexenal por debajo incluso del crecimiento poblacional.

El contexto es adverso pero también es cierto que la economía mexicana y sus integrantes son mejores y mayores que la adversidad, en consecuencia el camino tiene que ser un replanteamiento profundo y desde luego una reingeniería en materia de ingreso y gasto públicos. En el primer caso se hace necesaria una revisión del sistema tributario y de ser el caso, si lo conveniente es que se siga descansando en un sistema tributario basado principalmente en impuestos directos, la tarea es efectivamente el de una revisión profunda.

En materia de ingresos se tienen que combatir esquemas viciados y tomar medidas para cambios efectivamente estructurados. Es el caso por ejemplo que a la fecha, en términos de ingreso público, se tiene un renglón que se denomina gastos fiscales y que se integra por estímulos y transferencias al sector aparentemente productivo. Pero lo que es real es que en su revisión se registran de manera repetidas empresas y beneficiarios.

A la fecha, estos gastos fiscales llegan a significar hasta el equivalente de cuatro puntos del PIB, y en el caso de que la decisión fuese ratificar ese concepto habrá que valorar con cuidado si la proporción actual debería continuar. No hay duda que una disminución de ese rubro no estaría significando nada lesivo a la economía.

Asimismo, los cálculos sobre evasión y elusión fiscales son del orden también de entre tres y cuatro puntos porcentuales del PIB, lo que de fondo es una actividad que la autoridad tendría la obligación de reducir de manera inmediata. A la fecha, el SAT persigue a quienes tienen la obligación de realizar declaraciones fiscales y no hay duda que los contribuyentes hacen todo lo que está a su alcance para reducir el pago vía facturas u otras situaciones que no siempre son reales.
*estudioshacendarios.cmlm@hotmail.com