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Horizonte económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Estado regulador: Libre competencia y regulación de mercados para ingresar a la cuarta revolución industrial

La tendencia económica que desde hace tres décadas ha predominado en todo el mundo ha consistido en desregular las actividades y a los agentes, con el fin de sea el mercado el que genere el crecimiento económico, lo cual ha ocasionado una impresionante expansión productiva y del comercio internacional.

Sin embargo, la mayor riqueza que se ha venido generado ha ocasionado una acuciante desigualdad entre grupos sociales y entre países. De tal manera, las políticas neoliberales condujeron al Estado a instrumentar políticas sociales para atender la desigualdad y la pobreza. Si bien dicha política ha evitado conflictos sociales y la desestabilización política, la falta de atención a las fallas e imperfecciones de los mercados, así como a conductas abusivas de distintos agentes económicos, condujeron a la mayor crisis mundial de la posguerra, ocasionando un gran deterioro social e indignación popular. Ante esta situación han surgido movimientos nacionalistas y propuestas proteccionistas que buscan regresar a un Estado que controle los procesos económicos.

Los impresionantes cambios que han venido generando las tecnologías de la información y de la comunicación, apuntalan la cuarta revolución industrial, basada en un modelo de producción robotizada y el predominio del conocimiento como generador de valor, relegando a las actividades manuales. La capacidad de generar innovación será el motor del crecimiento económico y para ello se requiere que existan condiciones de libre competencia y se garanticen los derechos de propiedad intelectual.

Ante esta perspectiva, resulta prácticamente imposible regresar al Estado controlador que prevaleció en el pasado. Sin embargo, se debe contar con un buen marco y capacidad regulatoria para evitar distorsiones y desequilibrios en el funcionamiento de una economía dirigida por el mercado.

En el caso de México, el relevo presidencial que se llevará a cabo el próximo año, debe buscar que no se propicie una desestabilización, ni una interrupción en el camino del país hacia la cuarta revolución industrial, como lo propone el presidente ejecutivo y director general del Grupo Financiero Santander, Héctor Grisi, en la entrevista concedida a El Sol de México el pasado lunes.

La regulación eficiente en materia energética, de telecomunicaciones y de las asociaciones público-privadas, conjuntamente con la transformación educativa y la creación modernización y conservación de la infraestructura, deberán ser las prioridades de los gobiernos de la próxima década, frente a propuestas populistas de carácter electorero.

Adicionalmente, el Estado regulador deberá emprender acciones que garanticen la eliminación de la corrupción y contar con un sistema eficiente de impartición de justicia que erradique la impunidad, así como hacer frente al pesado legado de inseguridad que originó el Gobierno del PAN de Felipe Calderón.
miggoib@unam.mx