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Horizonte económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Desarrollo Sostenible y Revolución Tecnológica

A partir de que se sustituyeron los objetivos del milenio por los del Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015 se estableció la Agenda 2030 con el compromiso de los 193 países que la suscribieron de llevar a cabo acciones que conduzcan a un desarrollo social, económica y ambientalmente sostenible, con una visión integral y con prioridad en la igualdad y dignidad de las personas.

La semana pasada se llevó a cabo el Foro para los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible en la Ciudad de México, durante el trigésimo sexto periodo de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Entre los desafíos que debe enfrentar la región para cumplir con la Agenda 2030 se puso de relevancia la des carbonización y el reto que plantea poder acceder a la revolución tecnológica.

La principal fuente de energía en el mundo proviene de los hidrocarburos, ya sea en forma de combustibles líquidos o como gas, tanto para transporte como para la generación de electricidad. La utilización de los derivados de petróleo ha dado origen, desde el siglo pasado, a una importante y productiva actividad económica que ha impulsado el desarrollo y elevado la calidad de vida en todo el mundo. En realidad, sin la existencia de electricidad no se podría visualizar el gran avance que han tenido las tecnologías de la información y de la comunicación, así como tampoco la revolución tecnológica en marcha para lograr que la robotización, el conocimiento y la inteligencia artificial sean, en tres décadas, los factores dominantes del funcionamiento económico mundial.

Sin embargo, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el uso de combustibles fósiles ocasiona la carbonización del ambiente que afecta la salud en la región latinoamericana de cerca de cien millones de personas. Adicionalmente, los productos secundarios del proceso de los hidrocarburos propician desechos que contaminan la tierra, los ríos, mantos acuíferos y los mares.

Una de las recomendaciones de mayor trascendencia del Foro fue el impulso que se le debe dar al desarrollo de tecnologías y su aplicación en la vida diaria en fuentes alternativas y limpias de energía. Al respecto, además del apoyo financiero que deben brindar las instituciones crediticias de fomento, es necesario impulsar un mercado que prevea recursos proyectos energéticos alternativos, como son los Certificados de Energía Limpia (CEL) y los bonos de carbono.

Con la creciente utilización de fuentes de energía limpia, además de contribuir a combatir el cambio climático, se propicia que lo hidrocarburos adquieran el papel preponderante como materia prima para insumos de distinto tipo de industrias, como la de plásticos, la textil, los lubricantes y los fertilizantes, para citar solo los más conocidos.

En México se han tomado medidas para cumplir con los compromisos de la Agenda, los cuales pasan por las reformas estructurales, fundentemente la energética y la educativa, además de que se ha establecido el Consejo Nacional para la Agenda 2030.
miggoib@unam.mx