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Horizonte económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

En el Umbral de la Renegociación del TLCAN

Después de que el Congreso de Estados Unidos aprobó la designación de Robert Lighthizer como representante de comercio de ese país, se despeja el camino para iniciar el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El acuerdo buscaba hacer que los tres países del norte del continente crearan una zona para el libre intercambio de mercancías, acompañado de otros instrumentos, considerados paralelos, en materia de asuntos laborales y del medio ambiente, así como de un mecanismo financiero (NADBANK) para promover, inicialmente, el desarrollo en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos. Sin embrago el TLCAN no incluyó el libre movimiento de la fuerza de trabajo, lo cual propició las corrientes migratorias indocumentadas, para satisfacer la demanda laboral, con menores salarios, que requería la economía norteamericana.

A lo largo de dos décadas, el TLCAN no solamente ha promovido un mayor intercambio de mercancías, como era el propósito inicial, sino que ha generado una integración de los procesos productivos mediante lo que se conoce como cadenas de valor entre los países, lo cual impulsó una cada vez mayor sincronización de los negocios.

Adicionalmente, los problemas que enfrentó el sistema financiero bancario al final de la década pasada hicieron que el país decidiera acelerar la apertura de los servicios financieros lo que, a su vez, propició una creciente integración financiera y la necesidad de una más estrecha coordinación de las políticas monetarias. De tal manera, gracias al integración financiera, durante la crisis originada en Estados Unidos en 2007 y 2008, así como la percepción del riesgo que imperó en los años siguientes en los mercados desarrollados, los inversionistas encontraron en México y otros países emergentes un refugio de seguridad.

Sin embargo, los problemas generados por la falta de una más estrecha colaboración en la frontera, permitió que floreciera el comercio ilegal de armas y de estupefacientes, generando problemas de salud, de inseguridad y de violencia. A su vez, ante el avance de las tecnologías de la información y de la comunicación que están propiciando una revolución tecnológica, la renegociación tripartita del TLCAN debe incluir las transacciones que, cada vez mayor medida, se basan en el conocimiento,

El proceso de renegociación se espera que se inicie a fines de agosto cuando el Congreso norteamericano termine el periodo de noventa días para analizar los objetivos del nuevo acuerdo, que le notifique el Gobierno de Trump. Por lo pronto, ante esta perspectiva, el gobierno mexicano ha comenzado a cabildear con empresas norteamericanas para que expongan a sus autoridades y legisladores los benéficos del libre comercio con nuestro país, así como lo que se requeriría para modernizarlo. Al respecto, las empresas propiedad del actual secretario de comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, son de las que mayor presencia mantienen en México en materia de auto partes. El punto de vista de este empresario se centra en el aspecto impositivo al consumo, diferente en México respecto al de país. Una propuesta en este sentido llevaría a un mayor grado de integración económica, pues dignifica comenzar a homogeneizar y coordinar las políticas fiscales, lo cual ni en la Unión Europea se ha podido llevar a cabo.
miggoib@unam.mx