imagotipo

Horizonte económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

Monedas digitales

A partir de la incertidumbre y del descontento que se generó por la crisis financiera mundial originada hace una década en Estados Unidos, debido a la política monetaria laxa y a la desregulación financiera, comenzaron a surgir propuestas alternativas, basadas en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, para buscar evitar lo que algunas personas han considerado como una actuación irresponsable de autoridades y de intermediarios financieros.

La primera opción fue el surgimiento del bitcoin, considerada como moneda privada, siguiendo los planteamientos que el siglo pasado, en una larga discusión con Keynes, había formulado el economista austriaco Frederick Hayek. La propuesta del bitcoin como criptomoneda fue elaborada por una persona, o por un grupo de especialistas en computación y economía, que se dieron a conocer como Satoshi Nakamoto.

En poco tiempo, esta moneda generada por un programa de cómputo gracias a un algoritmo que, una vez descifrado por los que se dedican a su búsqueda (conocidos como mineros), se encuentra protegida por una cadena de bloques (blockchain) distribuida en toda la red de usuarios de dicha criptomoneda. Posteriormente, han surgido otras monedas digitales de tipo privado hasta llegar a ser, actualmente, más de 800.

La proliferación de monedas digitales privadas que no pueden ser consideradas como dinero, amenazará, en algún momento, con agravar la excesiva liquidez que impera en el mercado. Adicionalmente, su valor está determinado por la confianza que en ellas depositen sus usuarios, ya que no cuentan con respaldo institucional, de tal manera se han convertido en activos financieros sujetos a una gran especulación, lo que genera que su precio sea muy volátil.

En el caso del bitcoin, en 10 años ha visto multiplicar su precio poco más de dos mil veces, pero durante ese periodo, también, ha sufrido de grandes altibajos, lo que propicia que se hayan podido obtener ganancias espectaculares o sufrir aparatosas pérdidas. Por su carácter especulativo, la desestabilización y las distorsiones que pueden ocasionar en el funcionamiento de la economía; constituye un serio reto para las autoridades financieras y monetarias de todos los países y a nivel mundial.

Por lo pronto, tanto bancos comerciales, como distintos bancos centrales han comenzado a estudiar la posibilidad de sustituir la moneda electrónica actual, así como las monedas fiduciarias impresas y acuñadas, por sistemas de emisión digital que funcionen con un algoritmo según el requerimiento de dinero de la economía. Asimismo, está resultando atractivo el sistema de cadena de bloques para adoptarlo tanto en materia financiera, como para otras actividades, incluyendo el sector salud y las finanzas públicas.

La transformación que permite avizorar el surgimiento de las monedas digitales se inscribe en lo que será el futuro de la economía digital en materia financiera y monetaria, lo cual se completa con la transformación que tendrá la banca tradicional para convertirse en banca digital, con el fin de buscar brindar un espacio confiable para la realización de operaciones sin intermediarios (2P2) a través de las redes de comunicación electrónicas.

miggoib@unam.mx