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Horizonte económico

  • David Colmenares

Recordaba como hace tres años, con motivo de la presentación del informe de Competitividad Urbana, del Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco), comentaba que con 90 indicadores, medía a 78 ciudades, que representan alrededor de cuatro quintas partes de la población y de la inversión en el país.

Decía en la presentación, el presidente de su Consejo, don Valentín Díaz Morodo, que “para una ciudad es imposible atraer mucha inversión o talento en espacios donde impera el desorden, donde las reglas para su crecimiento son fuente de incertidumbre para los inversionistas y sus habitantes, y donde no se vela por el desarrollo sustentable”.

Desafortunadamente, en nuestro país predominan historias que nos dan una idea de la poca importancia que durante décadas se le dio a la gestión del territorio. Esto se ha traducido en altos costos para los gobiernos, empresas, hogares y el entorno natural, y por tanto, ha contribuido consistentemente a la pérdida de competitividad de nuestras ciudades”.

Años antes, Monterrey aparecía como la más competitiva, siguiéndole el Valle de México, que incluye a la Ciudad de México, y a 15 municipios del Estado de México, municipios que están fuera de la influencia del gobierno del Distrito Federal, pienso que es mejor separarlos, porque los recursos importantes para infraestructura, provienen del gobierno federal o del Gobierno del Estado de de México.

Por supuesto es en la CdMx donde se observa el mayor grado de competitividad. Monterrey había caído al cuarto, entre otras cosas por la seguridad, los conflictos políticos y la corrupción. Otras ciudades con competitividad importante han sido, Los Cabos, Querétaro, Cancún, La Paz, Saltillo, Guadalajara, Chihuahua, Hermosillo, Aguascalientes, Campeche y Puerto Vallarta.

Todavía no llegaba la deuda pública estatal de Quintana Roo, Nuevo León, Chihuahua y Sonora a sus niveles actuales.

Desafortunadamente las ciudades del sur sureste, y la persistente crisis fiscal de sus municipios, igual que las de sus estados, las colocan hasta abajo: Oaxaca (46), Tuxtla Gutiérrez (41), Villahermosa (45), Tlaxcala-Apizaco (52), Tehuantepec-Salina Cruz (53), Chetumal (62), Ocotlán (63), Tapachula (69).

Algunas consideraciones que hace el Imco sobre la Ciudad de México, a partir de que asegura que la mayor parte de sus habitantes -55 por ciento- vive fuera del Distrito Federal.

Al respecto, hay que comentar que las participaciones se reparten de acuerdo al número de habitantes domiciliados, y esta entidad federativa, solo recibe participaciones sobre el 45 por ciento, esto es por ocho millones de habitantes.

Cabe mencionar que el DF, junto con Tabasco, Campeche, Nuevo León y Chiapas, son las entidades que más perdieron por el cambio de fórmulas de distribución de participaciones de 2008 -aún en transición– para el reparto de las transferencias no condicionadas.

Respecto a la aportación al PIBE, dice Imco que la Zona Metropolitana del Valle (ZMVM), pasa del 33.7 por ciento en 1999, 29.4 en 2004 y 23.6 en 2009, agrego yo, fundamentalmente por la reducción del PIBE del DF que con el cambio de metodología de su cálculo perdió cinco puntos.

La ciudad que sigue en ese indicador es Monterrey con el 8 %. Contribuyen a ello, la diversificación económica, grandes empresas, empresas socialmente responsables, patentes, posgrados y universidades de calidad, uso de servicios financieros, aerolíneas, líneas de autobuses, densidad poblacional y sitios UNESCO.
brunodavidpau@yahoo.com.mx