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Horizonte Económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Miguel Gonzalez Ibarra
  • Zonas Económicas Especiales

 

-Fuerza laboral capacitada, y apertura al cambio, requisitos para una menor desigualad territorial

El desigual desarrollo regional en el país se ha agravado a partir de la apertura económica y de su creciente integración a los mercados mundiales, por lo que se busca cerrar la brecha entre el norte y el sur mediante la creación de Zonas Económicas Especiales.

En el pasado se ha recurrido a distinto tipo de concepciones de desarrollo regional, entre los que se encuentra generar polos o clústeres. En varias ocasiones se ha buscado mediante el establecimiento de empresas públicas desencadenar el desarrollo de una región, como ha sido el caso de la siderúrgica y el puerto de Lázaro Cárdenas, o bien en materia de turismo mediante los proyectos integralmente planeados de Cancún, Ixtapa Zihuatanejo, Los Cabos y Huatulco, entre los más relevantes. De igual manera, se llevó a cabo una amplia política de creación de parques industriales, así como programas de inversiones con visión integral en el sector rural.

Sin embargo, desde que ha cambiado el papel del Estado en la economía la desigualdad entre regiones y grupos sociales se ha atendido sólo a través de la política de desarrollo social, que busca paliar la pobreza y tratar de ofrecer a las poblaciones vulnerables igualdad de oportunidades en la vida. Si bien este enfoque ha permitido que no exista un mayor deterioro en el nivel de vida, no ha podido evitar que se haya ampliado la brecha de desigualdad territorial, ni entre los grupos sociales de mayores ingresos respecto a la mayoría de la población.

De tal manera, mediante la creación de Zonas Económicas Especiales se busca generar condiciones atractivas para la inversión. La experiencia internacional ha demostrado que este tipo de medidas no siempre tienen éxito, ya que depende de que existan las condiciones para que se canalicen inversiones hacia las regiones en cuestión.

Entre las condiciones que deben reunir las zonas que se quiere promover, se encuentra contar con infraestructura adecuada y competitiva, un ambiente favorable para el desarrollo de los negocios, cercanía a los mercados y un sistema financiero con vocación de fomento, así como esquemas que permitan brindar acompañamiento y asesoría empresarial. Sin lugar a dudas, las disposiciones legales y la voluntad gubernamental para disminuir la desigualdad territorial que se encuentran en el programa de Zonas Económicas Especiales, podrán ofrecer las condiciones para que puedan tener éxito.

Sin embargo, un factor fundamental que se debe tener en cuenta es la disponibilidad de una fuerza laboral capacitada, así como  una apertura social favorable hacia nuevas actividades productivas y hacia la cultura empresarial. Al respecto, las entidades del sur del país son las sociedades más tradicionales, renuentes a innovaciones y con conflictos y tensiones entre distintas poblaciones y grupos sociales. En los últimos años se ha desatado una aguerrida oposición a la Reforma Educativa, así como a la explotación de recursos naturales o al uso de fuentes alternativas de energía. De tal manera, será fundamental llevar a cabo una importante labor política y social para que las acciones de oposición se conduzcan sin violencia, intolerancia e impunidad, como la que ha imperado en los últimos años. Asimismo, se requiere una mayor tolerancia de las comunidades frente al cambio y a la transformación de su sociedad tradicional, sin perder su esencia cultural, lo que abonará para que exista un ambiente favorable para nuevas inversiones.
miggoib@unam.mx