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Horizonte económico

  • David Colmenares

El desperdicio recaudatorio de la tenencia

“Excepto la CdMx  y algunos otros estados,  se ha deteriorado la recaudación nacional de la tenencia. Lástima porque se recurre a pedir lo que no es capaz de recaudar”

Es cierto existe una extrema concentración de facultades tributarias en el Gobierno Federal, concentración extrema incluso respecto a países de sistemas unitarios o centralistas, y también es cierto que siempre se ha dado una fuerte resistencia para regresarles algunas de las facultades que decidieron dejar en suspenso o eliminar a partir de su adhesión al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.

Hay entidades federativas, no todas por supuesto, que quieren recuperar facultades y recaudar por si solas lo que necesitan, pero en muchas otras no existe interés por cobrar, entre ellas están las que prefieren la gestión, que cumplir con sus deberes recaudatorios, porque estos últimos tienen un costo político, idea que desafortunadamente esta muy generalizada en la clase política del País, pero nunca piensan ni dicen como van a compensar esos recursos. Al derruir la base recaudatoria de impuestos como tenencia, o no actualizar valores catastrales en el predial en el caso municipal, bloquean el esfuerzo de quienes si tiene responsabilidad fiscal y piden les regresen facultades con potencial recaudatorio importante.

La tenencia existe desde 1962, entró en vigor con la Ley del Impuesto a la Tenencia y Uso de Automóviles de mayo de 1963. Esto es  no fue un tributo de coyuntura creado para financiar los Juegos Olímpicos de 1968, como se ha dicho equivocadamente,  en cuyo financiamiento sólo contribuyó con una tercera parte.

En 1981 se sustituye “Automóviles” por “Vehículos”, lo que amplió la base del impuesto y por tanto la importancia de su recaudación.

En 1997, siendo secretario de Hacienda Guillermo Ortiz, como un acto de colaboración administrativa lo empiezan a cobrar las entidades federativas, quedándose con el cien por ciento de lo recaudado, que en 2007 equivalía a un mes adicional de participaciones.

Una decisión del gobierno del presidente Calderón, que en su campaña ofreció desaparecerlo, decidió abrogarlo a partir del 1 de enero de 2012, pudiendo las entidades crear un impuesto estatal con características similares al federal o ajustar su gasto a la baja a partir de 2013. Los primeros “clonadores” fueron Querétaro que lo hizo con un subsidio de 400 mil pesos y Guerrero, esto por supuesto se aceleró en 2011 y hubo casos patéticos como Veracruz. 

La mayor parte de las entidades legislaron el impuesto, pero la mayoría destruyó su base al establecer subsidios, esto es gastos fiscales, que devoraron la recaudación potencial del impuesto, además de que se dieron casos en que los principales contribuyentes del impuesto domiciliaron sus vehículos en vecinas entidades que derogaron el impuesto. No lo hicieron para estimular nada, sino por pereza y razones electorales, esto en todos los colores. 

El cuanto al conflicto que se dio en 2015 en Nuevo León entre el Gobernador y el Congreso,  en lo referente a la tenencia, de cuya recaudación se ha participado  30 por ciento a los municipios, acordaron derogarla gradualmente: 40% en 2016,  30%  en 2017 y lo mismo en 2018. El gobernador dijo entonces que se tendrían que amarrar el cinturón, para compensar esa pérdida de recaudación, pero no como compensarían  a sus 51 municipios, que no son nunca consultados para estas decisiones.

Hasta Campeche y Yucatán, anunciaron que desaparecerían la tenencia a partir de 2016. Durango con su anterior gobernador desapareció la tenencia, por razones político- electorales, y después anduvo pidiendo como apoyo presupuestal, los 300 millones que dejó de cobrar por razones politico electorales. Recuerdo que el anterior de Chihuahua, decía que era una estupidez proponer eso, y en su campaña hasta lo firmo como promesa de campaña. Etcetera, etcetera. En suma un impuesto fácil de recaudar con la costumbre social de pagarlo, echado a perder por populismo políticos. Y después a quejarnos…

En algunos otros se llegó a  plantear cobrar un peso de tenencia a los propietarios de vehículos con un precio de factura inferior a 250 mil pesos, lo que significa menos ingresos estatales de libre disposición. Los compensarán incrementando el impuesto sobre nóminas, pero este además de ser un mal impuesto, es improductivo en estados de menor desarrollo económico.

Tabasco desde 2015 ya no cobró en promedio 280 millones de tenencia, aunque si la tercera parte en  refrendos. En todos los estados donde se cobra y subsidia, los subsidios están condicionados a estar al corriente en los pagos anteriores, aunque los derechos de control vehicular han crecido.  

En la CdMx el subsidio se estacionó y la recaudación, sin llegar al nivel de 2012, ha rebasado los tres mil millones de pesos, a pesar de migración de algunos grandes Contribuyentes que se han ido a emplacar en paraísos recaudatorios vecinos. Así no funciona.

brunodavidpau@yahoo.com.mx