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Horizonte económico

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia

  • Dinero y felicidad

Siempre ha estado en discusión si el dinero da felicidad o no, pues muchos de nosotros sabemos de personas relativamente pobres o clase media que son más felices que muchos ricos que conocemos.

Los economistas somos también algo de sicólogos, siempre andamos preguntándonos por la utilidad que nos dan los bienes, y entre más alta sea esta utilidad, aumenta la probabilidad de ser felices o la disyuntiva entre el ocio y la felicidad, donde el ocio es un bien y el trabajo un mal.

Pero esta semana apareció un estudio realizado por investigadores holandeses, canadienses y estadounidenses, en donde se les pregunta a 6 mil adultos, dentro de ellos 800 ricos, cuánto dinero gastaban para comprar tiempo libre y cuánto dinero para comprar bienes físicos, únicamente el 30% gastaba su dinero en tiempo libre y paradójicamente estas personas resultaron ser las más felices del grupo.

El tiempo libre se compra por ejemplo, no invirtiendo en hacer comida para llevar al trabajo, mejor comprar comida hecha, mandar a los muchachos del barrio a hacer las compras, pagar servicios, hacer limpieza, entre otras cosas que ahorran tiempo, mientras el tiempo que se gana se utiliza para hacer actividades físicas, convivir con amigos y en familia, ir a lugares de esparcimiento como el cine, teatro, museos, o simplemente tener tiempo de ocio, de descanso.

La lógica es la siguiente, el tiempo es un bien escaso sólo hay 24 horas al día, en donde trabajamos, nos transportamos y dormimos, en esto se pueden ir este tiempo, esto hace que el costo por hora sea un bien muy caro para casi todas las personas.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha publicado ya con alguna frecuencia su encuesta sobre el bienestar subjetivo de los mexicanos, en donde las personas que tienen más diversión, esparcimiento y contacto con sus redes sociales reales y virtuales, es decir, amigos y familiares son elementos que más hacen felices a los mexicanos.

Por su parte la UNICEF ha publicado su informe sobre a infancia, en el cual los niños holandeses son los más felices en el mundo, lo cual es atribuido a la calidad del tiempo que le otorgan sus padres, así como que se da una buena relación entre padres e hijos, hay un clima de flexibilidad y libertan en el hogar, en las escuelas existen un ambiente relajado y de menos presión académica que en otros países, además de los niveles de salud y bienestar que tienen las familias.

Si a estos razonamientos le adicionamos que los viajes (vacaciones), hacer deporte o actividades recreativas, escuchar música, ver televisión, salir a caminar en la calle o al parque con o sin mascota, convivir con familiares y amigos son actividades que dan felicidad y que requieren tiempo.

Por tanto, es relativamente cierto que el que tiene un Ferrari es más feliz que el que tiene un Vocho,  pero lo que realmente hace felices a las personas es la posibilidad de tener tiempo para hacer cosas que aumentan la felicidad y no necesariamente los bienes materiales, aunque todos sabemos que el contar con un nivel de vida que solvente las necesidades fundamentales es lo mínimo que se requiere para ser feliz, por eso podemos ver personas de poco o medio poder adquisitivo relativamente más felices que otros que tienen más dinero, la explicación estaría en la calidad de cómo se utiliza su tiempo libre.

Ojalá podamos contar con más tiempo para la convivencia con amigos y familiares, que seguramente así seremos más felices.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

@gerastostado