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Horizonte económico

  • Carlos Loeza Manzanero

  • Estrategia para enfrentar la problemática de la deuda estatal

En el espacio anterior se abordó la compleja temática de la deuda estatal, destacando que el comportamiento del costo financiero genera una trampa de liquidez para las finanzas estatales, derivado de que el comportamiento de la tasa de interés en el caso nacional está impactado por el de las tasas particularmente de Estados Unidos y en términos generales la tendencia ha sido alcista, debido a que esa ruta ha sido la del vecino del norte.  La tasa de la Reserva Federal ha venido creciendo y en esa misma tendencia se ha comportado la tasa de CETES, referencia principal en la contratación de créditos internos en este caso de las finanzas estatales. Por ejemplo, al comenzar 2015 la tasa de la FED se ubicó en 0.5%, para 2016 en 0.75%, en marzo de 2017 en 1.0% y para el mes de junio en 1.25%.

Lo anterior significa que la tasa de la FED en el periodo señalado aumentó en 2.5 veces, mientras que la de CETES a 28 días lo hizo en 2.3 veces. La tasa de la FED pasó de 0.5% a 1.25% en el periodo señalado, mientras que la de CETES de 3% a 7%.

Lo anterior evidencia que el comportamiento de CETES es en la misma dirección que las tasas norteamericanas, ello se explica principalmente porque es la manera en que la política monetaria del país toma acciones para mantener los depósitos externos principalmente los norteamericanos, lo cual es explicado desde un esquema de definición de la política monetaria nacional, empero los efectos son sensiblemente negativos para las finanzas estatales y para cualquier deudor que tenga como referencia la tasa de los CETES.

En ese sentido, es que se hace necesaria una revisión profunda que lleve a una planeación heterodoxa, en donde el objetivo central sea que se registre gasto de inversión en las finanzas estatales, que es el camino para estimular el crecimiento económico y la generación de empleo.

Tendría que quedar claro que no se trataría de un esquema de suspensión de pagos y tampoco de negación de los adeudos que a la fecha se tengan registrados, en realidad el planteamiento es de un esquema en donde con la mayor responsabilidad se asumiera el compromiso contraído pero que se pueda concertar una estrategia donde se defina el monto del costo financiero del servicio de la deuda, partiendo de una tasa en algún momento también definida.

Lo anterior implicaría que ese pago procediera al margen de mejoras en los ingresos públicos, vía precios del petróleo en el caso nacional, por ejemplo y quedando definido que en caso de mejoras de los ingresos públicos estos atenderían fundamentalmente prioridades nacionales y si en ese plazo se registrasen incrementos a las tasas de referencia, como sería el de la tasa de la FED, el cálculo del impacto se estaría acordando para incluirlo como parte del monto total de la deuda, cuyo efecto sobre la cantidad del servicio fuese en fecha posterior, por lo menos del año siguiente .

Se trata de un esquema donde no se niegue el pago pero de manera conjunta definir una estrategia donde se garantice pago de servicio pero en paralelo también gasto de inversión para el deudor; queda claro que se trata de un planteamiento totalmente heterodoxo, pero en ningún momento de enfrentamiento, ni de controversia, más bien, un esquema donde ambas partes ganen.

El acreedor recibe el pago que seguramente tenía planeado y el monto derivado por incrementos a la tasa también se estaría reconociendo, pero el pago correspondiente se estaría registrando en un plazo posterior y a final de cuentas, el acreedor obtendría pago por lo menos del monto que estaba planeado antes del alza de la tasa y el deudor estaría observando cumplimiento de pago y a la vez algún monto marginal para cubrir requerimientos internos prioritarios.

Sin duda temática compleja que requiere de especialistas  y análisis profundos; en este espacio, reconociendo no tener expertismo, estaremos haciendo análisis y propuestas.

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