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Horizonte económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • La inversión privada ha mostrado un gran interés en hidrocarburos

Después de un incierto inicio de año, en que imperaba la incertidumbre sobre las consecuencias que en la economía mexicana acarrearían las propuestas claramente hostiles de Trump, cargadas de medidas populistas y proteccionistas; el país ha mostrado una gran capacidad de resistencia ante los entornos adversos, gracias a las políticas fiscal y monetaria que han mantenido la estabilidad macroeconómica.

Adicionalmente, aunque lentamente, las reformas estructurales en materia educativa y energética han comenzado a arrojar resultados. Las empresas productivas del Estados, Pemex y CFE, cuentan, finalmente, con finanzas sanas y han resuelto los rezagos heredados de hace muchos años.

Por su parte, la inversión privada ha mostrado un gran interés en participar en los yacimientos de hidrocarburos que se licitaron, comprometido importantes montos de inversión, además han llegando a identificar cuantiosas reservas petroleras que harán regresar a México, en pocos años, al grupo de países de mayor producción.

En el caso de generación eléctrica, la CFE ha mostrado una mayor eficiencia, lo que le ha permitido registrar utilidades, a pesar de la disminución de las tarifas. Al mismo tiempo ha surgido un renovado interés por parte del sector privado para participar en la generación eléctrica mediante fuentes alternativas y amigables con el ambiente.

A su vez, el mercado interno ha mantenido su dinamismo gracias a la mayor generación de nuevos empleos de las dos últimas décadas, así como debido al crecimiento de las remesas de los trabajadores migratorios. Asimismo, el fortalecimiento del dólar respecto del peso, ha sido un factor que ha impulsado las exportaciones mexicanas, lo que ha propiciado que en el umbral de la renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), las reuniones se lleven a cabo en medio del mayor déficit comercial norteamericano con nuestro país.

El comportamiento de la economía durante el primer semestre del año, la estricta disciplina de las finanzas públicas y las oportunas medidas monetarias adoptadas por el Banco de México, permitieron disipar el temor de los inversionistas sobre el futuro a corto plazo del país, por lo que las previsiones sobre el crecimiento para todo el año tienden a converger con las estimaciones de la Secretaría de Hacienda. Por su parte, las firmas calificadoras del riesgo crediticio han retirado la expectativa negativa que habían asignado al país a inicios del año, para ubicarla nuevamente en el rango de estable.

En América Latina, la mayoría de los países comienza a regresar, aunque lentamente, al crecimiento económico. En este entorno México destaca como el país que desde hace cuatro años ha logrado sostener un ritmo de crecimiento que, en este año, será del doble del promedio de la región.

La mejoría en las perspectivas de las personas requiere que se mantenga el esfuerzo fiscal y la prudencia monetaria, así como mantener la transformación que se busca con las reformas estructurales, asimismo aplicar medidas eficaces para atacar la inseguridad, la corrupción y la impunidad. Con esta estrategia se logrará mantener el rumbo para que el país ingrese de lleno a la economía digital del siglo XXI y para aprovechar la integración económica del norte de América.

miggoib@unam.mx