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Horizonte Económico

  • David Colmenares

  • David Colmenares Páramo
  • El Brexit y nosotros

Reino Unido mantuvo siempre su soberanía monetaria y era sabido que existían fuerzas entrópicas que nunca simpatizaron con la permanencia de este país en la Unión Europea. Por ello, el resultado de la consulta comprometido por Cameron tuvo sentido, aunque la campaña por la permanencia fue intensa.

Es claro que se conocían las consecuencias y las opciones para que la transición sea suave, por lo menos para los ingleses y claro para el resto de los europeos y se ha magnificado por la prensa después del resultado. Pero primero no es inmediata la salida, segundo si repercute sobre las empresas y ciudadanos de la Unión Europea, como España y quita un obstáculo propagandístico a quienes aspiran por su independencia como Escocia y Cataluña, ya que uno de los principales temores usados por los enemigos de la separación, era la consecuencia de no ser admitidos como naciones independientes, así como las

terriblest crisis financieras y fiscales que se derivarían de ese suceso. Hoy Inglaterra está por iniciar el proceso de separación, que sus leyes marcan en dos años, aunque algunos líderes europeos, la quieren acelerar. Lo más delicado en el corto plazo es el impacto especulativo en las bolsas de valores, inyectadas por el miedo, pero siempre en esos procesos donde alguien pierde, otros ganan. Así es la vida.

En el otro está el  efecto dominóe, ya la derecha de otros países, como Francia, Dinamarca y Holanda, plantean se revise su adherencia a la Unión. Su percepción es que pierden soberanía, particularmente la monetaria y cambiaría, sí como el impacto de decisiones sobre la migración. Se habla de consecuencias negativas, para todos incluso para el Reino Unido, sin embargo la mayoría de sus habitantes votaron por la salida.

En suma una de las razones de los escoceses para no independizarse fue su pertenencia a la UE, de hecho tres cuartas partes votaron por seguir ahí, por eso hoy la Premier de ese país, ya habla de repetir la votación sobre la permanencia o no en el Reino Unido, incluso se ha escrito que podría su parlamento bloquear la salida.

En cuanto a México, las relaciones económicas con el Reino Unido no son significativas, no llega ni el uno por ciento del comercio exterior, no es significativa la inversión inglesa -la mayoría es norteamericana- y en el caso de la deuda, está contratada fundamentalmente con instituciones financieras de Estados Unidos, así que a lo mucho nos llegarán efectos de rebote, por el impacto sobre algunos países, con los cuales nuestras relaciones económicas son más intensas, como España, pero no más. Es más lo especulativo de los mercados financieros incluso los que menos aspaviento hacen son los propios ingleses.

No obstante, fue muy importante la oportunidad con que Luís Videgaray convocó a los medios para analizar la situación previsible y atajar cualquier intento especulativo, como lo hacia Pedro Aspe cuando fue secretario de Hacienda -un buen secretario por cierto-, lo cual aprovechó para anunciar otro ajuste presupuestal.

La economía mexicana tiene serios problemas estructurales, sus mercados son muy débiles y todo nos afecta, desde la posible alza en las tasas de interés en Estados Unidos, el menor crecimiento económico de China, la crisis de los precios del petróleo, la guerra de Siria, etcétera. Tenemos que mirar hacia dentro, ver la fortaleza de nuestro mercado interno, el crecimiento económico, la balanza comercial negativa, el incremento de la relación deuda externa versus el PIB, el costo del servicio de la misma, su estructura, la pobreza, etcétera.

Dados los problemas de gobernabilidad, es oportuno tanto el diálogo que inició Gobernación para superar los problemas de Oaxaca, como que Hacienda de la cara para prevenir
especulaciones.

brunodavidpau@yahoo.com.mx