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Horizonte económico

  • Carlos Loeza Manzanero

Reformas Estructurales, ¿hacia dónde?

La Reforma Financiera desde que fue anunciada, su lema fue de lo más atractivo, “Más Crédito y Más Barato”, lo que generó expectativas de que se aproximaba una modificación de fondo en materia crediticia en el país, porque la característica que ha prevalecido es la ausencia de crédito principalmente para quienes lo requieren, además del altísimo costo que convierte a los créditos más caros respecto de cualquier parte del mundo.

Una situación que ha prevalecido desde años atrás es que los pequeños empresarios, comerciantes o de cualquier giro no son sujetos de crédito desde la óptica de los bancos y se escudan en el reporte del denominado Buro de Crédito, instancia que evidentemente se comporta en favor de los bancos.

Y no cabe duda que tal instancia podría ser de utilidad para efectos de referencia, de estadística e inclusive para calificar el monto de la tasa de interés, pero no para que se apruebe la posibilidad de recibir un crédito. Y es que en el sentido más estricto ninguno de los bancos pasaría la prueba del buró de crédito, porque cuando se registró la crisis bancaria en 2009 prácticamente la totalidad de los bancos registraron caídas en términos de capital y se puso en entre dicho la supervivencia de muchos de ellos.

Pero llego de inmediato el auxilio gubernamental, rescato a todos los bancos y estos comenzaron de nuevo su papel y entre sus acciones principales fue la de la caída del crédito.

En nuestro país nueve de cada diez empleos los generan las pequeñas empresas y son efectivamente estas las que no son sujetas de crédito en general del sistema bancario, losrequisitos son incumplibles para éstas y resulta que aquellas que podrían recibir calificación de aprobatoria  reciben la aplicación de tasas de interés extraordinariamente elevadas.

Citemos un ejemplo, la tasa de interés que la banca le paga al ahorrador y además la tasa para aquellos que podrían disponer de montos importantes para el ahorro es la tasa de CETES que se ubica entre el orden del 3.8% en estos momentos, pero por lo menos los tres años previos se mantuvo en el orden del 3%.

La tasa de interés activa, es decir la que se aplica a créditos es del orden de treinta veces más, sí se reitera en número de veces, parecería un chiste pero es lo real. En promedio las tasas rondan entre el 85 y 90%. Un argumento de los bancos es que no le prestan a pequeños empresarios porque su historial crediticio es malo y se correría el riesgo de incumplimiento, pero es evidente que a esas tasas el crédito resulta in pagable.

Aquí algo relevante es que la autoridad se los permite, queda claro que el empresario su propósito es ganar y procura hacerlo al máximo y la autoridad su papel es regular para que el crédito fluya y se active la maquinaria de la actividad económica; pero la autoridad brilla por su ausencia en esta materia.

En consecuencia la denominada Reforma Financiera resulto un fiasco, ni más crédito, ni más barato. Pero la gran interrogante es hasta cuando se seguirá permitiendo que la política crediticia y propiamente la financiera esté definida por el sistema bancario y no por la autoridad, que prevalezca la voluntad bancaria y no el interés nacional que estimule la actividad económica, que por definición ese tendría que ser el propósito del crédito. Que el empleo y los pequeños empresarios sea la prioridad y no las ganancias bancarias, eso sí significaría una Reforma Financiera.