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Horizonte Económico

  • Horizonte político /Luis Álvarez Tostado

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia
  • ¿Por qué sube el precio de la gasolina?
  • Lic. Luis Gerardo Álvarez Tostado Valdivia

Mi primera columna de este año la denomine ¿Por qué baja el precio de la gasolina? Y hoy después de ocho meses nos hacemos la pregunta contraria: ¿Por qué sube el precio de la gasolina? La repuesta tiene ahora muchas más aristas, analizaremos varias de éstas para poder tener claro lo que está pasando.

El hecho lo podemos definir como el incremento en la gasolina Magna de 13.40 pesos por litros (p/lt) a 13.96 p/lt en agosto, incremento del 4.2 por ciento y de 2.9 por ciento respecto a diciembre del 2015, el mayor incremento en los últimos 18 años, mientras que la Premium paso de 14.37 p/lt en enero a 14.81 p/lt en agosto, y tres por ciento más que en diciembre pasado; estas gasolinas ya había sufrido un incremento durante el año, pues si comparamos el ajuste respecto a los precios que se tuvieron en enero pasado éste sería mucho mayor.

Iniciaremos con el argumento de la autoridad hacendaria de por qué se da este incremento; se señala que los precios internacionales de las gasolinas y la devaluación del tipo de cambio hacen que se tengan que incrementar los precios a los niveles máximos autorizados en la banda de flotación que va de más tres por ciento a menos tres por ciento respecto a los precios del año pasado.

En mi columna de inicios de año, decíamos que era algo muy inusitado eso de que bajaran los precios públicos y que existía una fórmula propuesta por Hacienda y autorizada por la H. Cámara de Diputados para la estimación, cuyo elemento fundamental era el precio internacional del petróleo más el impuesto especial a la gasolina y los costos como el de transportación, entre otros. En este sentido cierto es que hay devaluación y que los precios internacionales de la gasolina han subido de enero a la fecha, pero cierto también que en mayo eran más alto en ocho por ciento respecto a los precios de julio pasado (información retomada de la página www.eia.gov), por lo que se justificaba más aumentar la gasolina en mayo o junio, pero hay que recordar que el 5 de junio existieron elecciones en 12 estados de la República, por lo que el incremento se difirió, el primer incremento en julio y el más importante en agosto, dos meses después de las elecciones para que no se relacionara con el tema político.

La baja en las gasolinas en el mes de enero también fue señalada como un logro de la Reforma Energética, por parte de diferentes funcionarios públicos, ahora es válido pues decir que el alza de la gasolina y la energía eléctrica son parte de las reformas estructurales, que aunque no es cierto sí es un argumento político para afectar al Gobierno federal.

Otro error del Gobierno fue el intento de pasarle la responsabilidad del aumento a la autorización de la H. Cámara de Diputados, la cual reviró y además de declaraciones deslindándose, mandó llamar a los subsecretarios de Hacienda para que expliquen dicho ajuste.

Respecto a que el próximo año en el contexto de la Reforma Energética se pueda acelerar la comercialización de gasolinas por agentes económicos diferentes a Pemex, hay que estar muy atentos, pues si Pemex no compite en el mercado y continúa con su política recaudadora, solo hay que recordar que esta entidad vende la gasolina Magna alrededor de siete pesos en Estados Unidos y que el impuesto a la gasolina contenido en el IEPS es hasta de 5.40 pesos por litro; lo anterior ocasionará que los inversionistas privados como buenos buscadores de rentas lleguen a nuestro país como en otras privatizaciones y se ajusten a la alza con el precio del Estado, con lo cual estarían obteniendo ganancias extraordinarias, mucho mayores que las que pudieran llevarse si fuera libre competencia. Si Pemex define el precio y los demás lo siguen, no esperemos que bajen los precios, en el mejor de los casos se mantendrán como hasta ahora, lo que representa más del 90 por ciento de los precios como se vende la gasolina similar en Estados Unidos.

Ahora si, según las autoridades, la devaluación no le pegó a la inflación, las modificaciones a los precios tanto de las gasolinas como de la electricidad, van directamente a la inflación además de que con el impacto indirecto es evidente que la industria del transporte se afectara en su principal insumo, por lo que todas las mercancías se tienen que desplazar y por lo tanto habrá afectaciones en cuanto a ajuste en los precios, las cuales se ha estimado que en algunos sectores afecte 0.05 por ciento y en otras hasta el 0.2 por ciento.

Quizás el daño más grande que se le esta ocasionando al Gobierno federal, es que se continúe con la desconfianza e incertidumbre, las cuales están en aumento, por lo que se repite la frase “ya nadie les cree”, hablando del Gobierno; este desprestigio y la poca confianza que se tiene en las autoridades agudizan el mal ambiente en el país.

Aspectos políticos, conflicto entre poderes, impacto de la Reforma Energética, competencia en donde se buscan maximizar la renta y no una libre competencia, inflación son solo algunos de los señalamientos que damos en torno al gasolinazo.

Ojalá que el próximo año sí se comiencen a ver algunos de los beneficios que nos contaron se darían con la Reforma Energética, por lo pronto hay que sufrir nuevamente este gasolinazo.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

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