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Horizonte Económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Miguel González Ibarra
  • Migración
  • Un país que se encierra entre muros se encarcela a sí mismo: Obama

En el marco de la Septuagésima Primera Asamblea General de las Naciones Unidas, tuvo lugar la reunión de alto nivel para atender la problemática que plantean los grandes movimientos de migrantes y refugiados. En este evento, destacó la participación del presidente Peña Nieto con su propuesta para que se reconozca a los migrantes como agentes de cambio y de desarrollo. Por su parte, ante las políticas populistas y manifestaciones de rechazo hacia los migrantes que se han venido presentado, el presidente Obama señaló que no es solución construir muros, en clara alusión a la propuesta del candidato republicano Trump y a la propuesta británica para aislarse de la política migratoria de la Unión Europea. Obama fue enfático al señalar que un país que se encierra entre muros se “encarcela” a sí mismo.

Entre los dos grandes tipos de migración se encuentra la de los que emigran para resguardarse de conflictos bélicos, de la intolerancia racial, religiosa o política, lo cual les confiere el estatus de refugiados. El otro tipo de emigración, se conceptúa como movilidad laboral, ya sea de mano de obra poco calificada o de alta especialización, incluyendo la de carácter académico y cultural. En este caso, la migración es un fenómeno que se debe permitir dentro de la  apertura e integración mundial, que implica también el libre movimiento de los factores de la producción: el capital y el trabajo.

Con la movilidad de los factores de la producción y la ampliación de los mercados se pretende optimizar los procesos económicos globales. Un claro ejemplo de movilidad laboral es el de la integración, es la Unión Europea que define, incluso, para los habitantes de la región, el reconocimiento de ciudadanía europea, por encima del origen nacional.

Sin embargo, ambos tipos de movimientos de población  afectan tanto a los países expulsores, como a los que los atraen y a los que sirven de tránsito. El reto de asimilarlos a las costumbres, cultura y forma de vida del país de acogida, así como la presión que generan sobre la infraestructura y los servicios públicos, exige de políticas precisas que eviten el choque y la discriminación.

La propuesta que se presentó en la reunión de alto nivel sobre migración, se refiere a lograr que los procesos migratorios se lleven a cabo de manera ordenada, en el cual, para el caso de refugiados, implica que exista un compromiso y apoyo de toda la comunidad mundial para buscarles acomodo, brindarles atención y apoyar los gastos que generen en los países receptores.

Por su parte, en lo que se refiere a la movilidad laboral se impone la necesidad de convenios que reconozcan, como una aportación del país de origen al receptor, la formación del capital humano, y de los recursos invertidos, así como la contribución que hacen al incremento del valor de la producción en el país receptor.

En el caso de México, la migración hacia el norte, durante los primeros años de este siglo, fue una válvula de escape ante la incapacidad del país para generar empleos, durante los gobiernos panistas de Fox y Calderón, lo cual significó una inyección de fuerza laboral para la economía estadunidense de capital humano que, en su mayoría, contaban con formación educativa de más de diez años. En el actual sexenio, el balance migratorio se ha mantenido en cero, aunque parece comenzar a repuntar en lo que va de este año.
miggoib@unam.mx