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Horizonte Económico

  • David Colmenares

  • David Colmenares Páramo
  • Transferencias federales a los Estados

Las entidades federativas y los municipios reciben una parte importante de sus recursos presupuestales de transferencias federales, unas de libre disposición que son resultado de la firma en 1980 del Convenio de Adhesión al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, en virtud del cual dejaron en suspenso o eliminaron de sus leyes de ingresos impuestos que la Constitución les permite cobrar, pero lo hicieron para evitar la doble o múltiple tributación, que provocaría dificultades a los contribuyentes, lo cual recibió en contraparte el pago de una participación de lo recaudado por el Gobierno federal, antes a través de la subsecretaría de hacienda, hoy por el SAT, un organismo desconcentrado de la propia Secretaría. Las participaciones se incrementan o reducen por el comportamiento de la recaudación federal participable, concepto que incluye los ingresos corrientes, más algunos derechos y hoy una transferencia del Fondo Mexicano del Petróleo.  Asimismo reciben recursos por la Colaboración Administrativa,  como los derivados de  los actos de fiscalización, y recaudación, como es el caso del Fondo del ISR sobre nóminas, pero estos ingresos no son participaciones, sino recursos derivados del esfuerzo fiscal de las entidades federativas a través de la figura de la colaboración administrativa.

Adicionalmente reciben transferencias condicionadas a través del Ramo 33, que muchas ya se les pagaban pero desde diferentes ramos presupuestarios. Recursos destinados entre otros aspectos a educación. Antes FAEB, hoy FONE, FASSA, FASP, FAFEF, hasta sumar ocho fondos.  Dichos recursos constituyen el Capítulo V de la Ley de Coordinación Fiscal. El conjunto de transferencias no condicionadas y condicionadas, representan alrededor del 90 por ciento de sus ingresos. Las primeras son recursos estatales, las segundas nunca pierden su naturaleza de federales. También reciben recursos federales a través de los  Convenios y Subsidios, entre estos últimos destaca el Seguro Popular. En los convenios tienen que aportar un pari passu.

También reciben recursos de programas federales, como el Proyecto de Agua potable, Alcantarillado y Saneamiento, los Fondos Metropolitanos, el Fondo Regional, el Programa de Fiscalización del Gasto Federalizado, el Fondo de Apoyo a Migrantes y recursos  para la infraestructura estatal y municipal, etcétera. Adicionalmente al DF se le ha pagado en los últimos años, el Fondo de Capitalidad, destinado a inversión, el cual no se incluyó en este anteproyecto.

Para 2017, se estima que recibirán de participaciones, 736 mil millones de pesos,  59 mil más respecto al Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2016, donde hasta el mes de agosto habían recibido más de 20 mil millones de los estimados. Para 2017 es interesante ver que 22 mil millones de ese total son otros conceptos participables y colaboración administrativa, derivados de un mayor esfuerzo de los estados en esa materia.

Las aportaciones del Ramo 33, tienen un crecimiento inercial, esto es 3.6 por ciento, igual que en 2016.

Varias fondos federales aparecen en al anteproyecto con  cero recursos, como es el caso de los los fondos metropolitanos.

Lo que viene es claro, fuertes debates en el Congreso, a través de sus legisladores, para obtener por lo menos lo de 2016, y fortalecimiento de las potestades tributarias de los estados, aunque hay algunas que prefieren esperar que “suene la caja” de mayores transferencias.

Cierto, hay que hacer un mayor esfuerzo, gastar mejor y con eficiencia; cumplir con la disciplina financiera y transparentar el gasto.

No es sólo tarea del Gobierno federal por supuesto.
brunodavidpau@yahoo.com.mx