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Horizonte Económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Miguel Gonzalez Ibarra
  • Relaciones de México con Estados Unidos
  • Fortalecerlas con acciones nacionales y perspectiva global

 

Con motivo del proceso electoral en Estados Unidos que se llevó a cabo el día de ayer, se ha generado una serie de análisis y comentarios sobre las afectaciones que está teniendo la economía mexicana, así como sobre el futuro de las relaciones comerciales, financieras y políticas.

La incertidumbre que se generó previamente a la jornada electoral por las propuestas de los contendientes políticos, así como por el triunfo del candidato republicano han generado volatilidad en el mercado cambiario y una creciente precepción de riesgo y de debilidad que podría tener en el futuro la economía mexicana.

En materia de comercio, la propuesta de revisar el tratado suscrito en 1994 para generar un libre flujo de mercancías en los tres países de América de Norte (TLCAN), así como de los acuerdos paralelos entre México y Estados Unidos sobre asuntos laborales, sobre el medio ambiente y para la creación del Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBANK); debe tomar en consideración que más allá del objetivo de la liberalización del comercio de mercancías, dichos acuerdos han impulsado un creciente proceso de integración económica y financiera.

A partir del TLCAN, se ha incrementado el comercio exterior del país hacia el mercado estadunidense, al grado de llegar a concentrar hasta el ochenta por ciento de las ventas al exterior. Sin embargo, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la mayor parte de las importaciones del país son de bienes intermedios, los cuales se integran en las exportaciones mexicanas. De tal manera, México forma parte de extensas cadenas mundiales de valor lo cual, en nuestro país, se encuentra a cargo de quinientas empresas internacionales.

Las acciones que pudiera emprender la próxima administración gubernamental norteamericana, respecto a las relaciones con México, se deben enmarcar en una perspectiva global y no circunscribirse exclusivamente a tendencias nacionalistas que llevarían a un proteccionismo que destrozaría las cadenas de valor y pondría a la región en clara desventaja con el resto del mundo.

A partir de reconocer el proceso de integración y la complementariedad que se ha dado entre ambas economías, se debe plantear incursionar conjuntamente en otros mercados, gracias a las cadenas de valor que se han  creado y las que se puedan generar, como sería uno de los objetivos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Adicionalmente, a la revisión de los acuerdos bilaterales y trilaterales del Norte América, se debe apoyar también una mayor una integración el los rubros que hoy en día muestran mayor dinamismo en el comercio mundial: el de los bienes y servicios producto de la alta tecnología. En este caso, México debe aprovechar la oportunidad del comercio de productos digitales y del que lleva a cabo por medio de internet (ecommerce) impulsando la formación de capital humano que cuente con las capacidades y habilidades requeridas, así como para fortalecer la infraestructura que demandan los negocios dedicados a la alta tecnología.

Asimismo, la depreciación de nuestra moneda abre una coyuntura favorable para que se pueda incrementar el contenido nacional en las cadenas de valor y absorber los efectos de las barreras arancelarias que derivarían del discurso proteccionista esgrimido por Trump.

En este esfuerzo es necesario incorporar a los estados del sur de país que hasta ahora han estado marginados de los beneficios de la integración al mercado mundial y se deben emprender acciones para fortalecer la producción interna que permita aumentar el contenido nacional en las cadenas de valor, así como para abastecer a un previsible incremento del consumo doméstico.
miggoib@unam.mx