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Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

* Aumenta la complejidad económica pero no se refleja en la

productividad, ni en el contenido nacional de las exportaciones

 

Entre la información y el análisis que semanalmente presenta la Secretaría de Hacienda sobre el comportamiento de la economía, destacan dos documentos, dados a conocer en los últimos días, que permiten apreciar mejor la dinámica y los retos que enfrenta la transformación del país.

El primero, es el atlas sobre la complejidad económica, basado en el trabajo sobre el tema que ha desarrollado Ricardo Hausman en el Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. El atlas además de señalar el cambio cualitativo que está registrando la producción, permite contar con información para diseñar políticas y acciones públicas para resolver la polarización que se está generando en el camino hacia la transformación para elaborar productos y servicios basados en la utilización y en la incorporación de media y alta tecnología.

El segundo, es el informe sobre el avance de los indicadores relativos al incremento sostenido de la productividad y de la competitividad. De acuerdo con dichos indicadores, la productividad total de los factores no ha logrado una recuperación sostenida, pues en los dos últimos años mostró un leve descenso. Por su parte, la productividad laboral se ha incrementado gracias a la disminución de las actividades informales. El crecimiento del empleo formal, incorporado a la red de protección social, se ha logrado gracias a los incentivos previstos en la Reforma Fiscal aprobada hace dos años y no a cambios significativos en el aparato productivo del país.

De tal manera, al relacionar los dos documentos se pone de relieve la importancia de la Reforma Educativa, ya que permitirá el incremento del empleo basado en una mayor calificación y mejor remuneración, para la elaboración de productos y servicios de mayor complejidad, con un mayor valor agregado. Adicionalmente, con una mayor calidad educativa se logrará alcanzar un crecimiento sostenido de la productividad.

Por lo pronto, a pesar de que la economía mexicana elabora productos y servicios de mayor complejidad, el país no ha avanzado en términos generales en materia de competitividad mundial, de acuerdo con el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), habiendo perdido varios lugares en la jerarquía clasificatoria mundial de los países.

Adicionalmente, resulta preocupante que, aunque el comercio exterior mexicano muestra un cambio hacia una mayor proporción de productos y servicios de mayor complejidad económica, el contenido nacional de las exportaciones manufactureras, de la maquila y de los servicios de exportación, continúan sin mostrar mejoría, manteniéndose por debajo del treinta por ciento del precio total de venta al extranjero.

Las reformas estructurales han comenzado a ofrecer resultados en la transformación del país, pero persiste el reto de llevar a cabo su adecuada instrumentación, así como emprender acciones públicas para resolver las distorsiones que su desigual establecimiento están generado en la economía del país.
miggoib@unam.mx