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Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Las perspectivas económicas de México contrastan con los agobios que sufrirán

otras economías emergentes

 

A pesar de que la incertidumbre será el factor predominante en las expectativas de la economía mundial durante todo el año 2016, lo cual constituirá un serio reto para todos los países, México se caracterizará por mostrar un sólido comportamiento frente a posibles choques externos.

Estados Unidos tendrá que hacer frente a los efectos que producirá el cambio en la política monetaria, adoptada por la Reserva Federal en los últimos días de 2015. Por lo pronto, la caída del indicador de utilidad por empleado de las mayores empresas, así como la debilidad en el mercado laboral, dado que la mayoría de los empleos generados en los últimos 12 meses son fundamentalmente burocráticos, se han convertido en un foco de atención que puede frenar la frágil recuperación de la economía, e incluso de acuerdo con algunos analistas, podría generar una recesión. De tal manera, se espera que el incremento gradual en las tasas de interés se lleve a cabo en un mayor lapso de tiempo que el anunciado por las autoridades monetarias.

Por su parte, la política monetaria expansiva de la Unión Europea y de Japón para hacer frente a las amenazas deflacionarias, continuará impulsando la fortaleza del dólar y debilitando los mercados de energéticos y de materias primas. Adicionalmente, un dólar fuerte es otro posible factor de riesgo para la economía norteamericana y para que continúe la volatilidad en los mercados financieros y de capitales.

A su vez, los desequilibrios que sufrió China por su explosivo crecimiento durante los años pasados, generaron una burbuja financiera que obligó a tomar medidas a las autoridades, lo que ha repercutido en una fuerte desaceleración que hace prever que su economía solo se expandirá cuatro por ciento
en 2016.

Ante este panorama, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) considera que los países de la región, en promedio, tendrán un magro crecimiento económico, que solo alcanzaría en el nuevo año el 0.2 por ciento, ya que las principales economía de del cono sur del continente seguirán agobiados por la desaceleración china, por la debilidad de la economía europea y por el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos.

La incierta situación mundial contrasta con las expectativas mexicanas de un crecimiento de alrededor de tres por ciento, con una inflación que continuará convergiendo hacia la meta establecida por el Banco de México, así como un proceso productivo que continuará mostrando un mayor grado de complejidad tecnológica y una sostenida creación de nuevas plazas
laborales.

Por su parte, ante la perspectiva de que continúe la volatilidad en los mercados financieros y cambiarios, la solidez que muestra la banca que opera en el país, así como la política monetaria y el prudente manejo fiscal, son garantía de un amplio margen de maniobra para evitar que puedan afectar la estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, existen rezagos internos que podrían afectar el comportamiento de los negocios en el nuevo año, como son la inseguridad, la corrupción y la vigencia del estado de derecho, así como una posible inadecuada instrumentación de las reformas
estructurales.
miggoib@unam.mx