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Ideas, creatividad y riqueza

  • Marco Bernal

Marco A. Bernal

La economía global actual presenta constantes fluctuaciones que pueden afectar de forma negativa a países en desarrollo, como México. Es por esta razón que los Gobiernos de estos países deben generar nuevas estrategias económicas en las que se consideren nuevos mercados en crecimiento y considerar el desarrollo de bienes y servicios intangibles que generen riqueza.

Las economías tradicionales tienen reservas de valor tangibles, como la tierra, el oro o el petróleo. A partir de estas reservas se generan procesos de generación de riqueza y se busca mejorar la calidad de vida de las sociedades. Sin embargo, las nuevas estrategias económicas deben considerar valores intangibles, como el conocimiento, la creatividad, el lenguaje artístico y atributos que definen a los países, como el folclore y las artesanías.

La economía creativa, definida por John Hawkins, comprende los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV y radio, y videojuegos.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su publicación “La Economía Naranja – Una oportunidad infinita”, muestra que en 2011 la economía naranja generó 4.3 billones de dólares a nivel global. La Conferencia de las Naciones Unida para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) calculó que el comercio de bienes y servicios creativos crecieron 134 por ciento entre los años de 2002 y 2011.

Por otro lado, las exportaciones de estos bienes alcanzaron, en 2011, 646 mil millones de dólares, siendo la quinta mercancía más comercializada del planeta. Lo anterior es resultado de la conectividad a través de internet para realizar las transacciones, las cuales crecen un 70 por ciento más rápido que las transacciones de productos tradicionales.

El comercio creativo también es menos volátil que el comercio tradicional. Un ejemplo es la caída del petróleo en 2009 que representó un 40 por ciento, mientras que las exportaciones de productos creativos a penas se contrajeron un 12 por ciento. Otro rasgo importante es que la provisión creativa no enfrenta restricciones naturales de suministro y escasez, como el petróleo.

En México es importante poner atención a la economía naranja, pues según datos del Observatorio Iberoamericano de Derechos el impacto económico de este tipo de economía contribuyó con el 4.7 por ciento del PIB, generó el 11.01 por ciento de los empleos generados y representó el 1.2 por ciento de las exportaciones en el 2011.

Los datos anteriores son importantes como ejemplos claros para considerar fomentar la economía naranja en el país y establecer nuevas estrategias que fortalezcan la macroeconomía y microeconomía del país.

México como un país en proceso de diversificación de su economía, para dejar de depender de las exportaciones de petróleo, se encuentra en una etapa crucial para considerar invertir en la producción creativa, fomentar la cultura y de exportar el trabajo con ideas novedosas, realizado por mentes mexicanas, al mundo.