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Importancia de la detección temprana ante el espectro autista

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

 
Hace unos días falleció Andrés Sylleros, exintegrante del grupo chileno “La Ley”, quien se desempeñó como su tecladista en los escenarios entre 2003 y 2005.

Andrés Sylleros murió en Playa Azul, en el Estado de Guerrero, cuando intentaba salvar a su hijo Stefano Sylleros Saavedra, quien padece autismo y fue arrastrado por las olas
del mar. Aunque existe muy poca información sobre cómo ocurrió exactamente el accidente, algunos testigos dicen que el joven Stefano por unos instantes escapó de la mirada de su familia y se fue caminando mar adentro sin que nadie se percatara de ello. No fue sino hasta que los pobladores del lugar escucharon gritos desesperados, lo mismo que la familia Sylleros, que se dieron cuenta que el que pedía ayuda era Stefano.

Andrés junto con varios testigos corrieron a su rescate, pero desgraciadamente para el extecladista del grupo La Ley, las olas lo arrastraron hacia el mar abierto y se ahogó.

Stefano, por su parte fue salvado por los pobladores del lugar.

El autismo que padece este joven, de 18 años, fue la causa por la que él no se percató de lo que le podría suceder, e incluso no se enteró de lo que le sucedió a su padre porque, entre otras cosas, el autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros.

El autismo es un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista (ASD por sus siglas en inglés). Se diagnostica con autismo a uno de cada 68 individuos y a uno de cada 42 niños varones, haciéndolo más común que los casos de cáncer, diabetes y SIDA pediátricos combinados.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se calcula que por cada 10 mil personas en el mundo, existen 21 con autismo y afecta con mayor frecuencia a los niños que a las niñas, ya que los varones tienen cuatro veces más probabilidades de presentarlo. En México se estima que hay alrededor de 45 mil niños con autismo. Además de dañar la capacidad de comunicación con el entorno, el autismo también está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, tales como arreglar objetos obsesivamente o, por ejemplo, golpear el suelo con un objeto, por horas y horas. Los síntomas pueden oscilar desde leves hasta muy severos. Los trastornos del espectro autista se pueden diagnosticar formalmente a la edad de tres años, aunque nuevas investigaciones están retrocediendo la edad de diagnóstico a seis meses, razón por la cual el diagnóstico de autismo en niños aumentó en 17 por ciento en el mundo.

Los especialistas aseguran que las causas por las que se desarrolla el autismo pueden ser agentes externos como: el uso de ciertos fármacos, ingesta de alcohol, predisposición genética y contaminación ambiental.

Normalmente son las madres (algunos padres son más propensos a la negación), quienes primero notan comportamientos poco comunes en su hijo o la incapacidad para desarrollarse en la etapa infantil. Algunas explican que su hijo parecía diferente desde su nacimiento y otras, que iba desarrollándose normalmente, pero que un día empezó, poco a poco, a perder aptitudes. Cuando ya no les cabe la menor duda es cuando el pequeño empieza a relacionarse con los demás debido a que reacciona con ansiedad y angustia frente a las personas ajenas a su entorno.

Sin embargo, la psicóloga Herlinada Carrillo Alquicira, encargada de la Unidad de Salud Mental del Hospital Juárez de México, dice que no obstante todas las limitantes que puede tener el autismo en un pequeño, sí puede adquirir habilidades sociales para comunicarse e interrelacionarse con su entorno sus familiares y consigo mismo, cuando recibe atención adecuada y oportuna.

Nuevas investigaciones muestran que cuando los padres sospechan que hay algo mal con su hijo, generalmente están en lo correcto.

Si tienes inquietudes acerca del desarrollo de tu hijo, no esperes y habla con su pedíatra para que sea evaluado., porque una intervención temprana en un entorno educativo apropiado, por lo menos dos años durante la etapa preescolar, puede tener mejoras significativas para muchos niños pequeños con trastornos del espectro autista, porque tan pronto como se diagnostique el autismo, la intervención temprana debe comenzar para poder insertarlo en un ambiente social.