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Incierto, el futuro de la paridad cambiaria / Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

Es un hecho de que el peso mexicano fue la moneda emergente más castigada en el primer trimestre del presente año. Sin embargo, en las últimas fechas ha mostrado cierta recuperación y al momento de escribir estas líneas se cotiza por debajo de las 18 unidades por dólar.

Es importante mencionar, según se ha comentado reiteradamente en esta columna, que la paridad cambiaria está regulada por el diferencial de inflaciones de un país con su principal socio comercial. Si en México hay una alta inflación y en Estados Unidos hay una baja, no hay duda de que debería haber un fuerte desliz cambiario del peso mexicano. Pero en fechas recientes, como es sabido por el lector, las inflaciones entre México y Estados Unidos han estado llegando a un punto de convergencia. En estos momentos nuestro banco central (Banco de México) se ha propuesto la meta –que ha logrado cumplir– de contar en nuestro país con una inflación menor a 3 por ciento. De hecho, en 2015 dicho índice concluyó en un nivel de 2.13 por ciento, el más bajo en las últimas tres décadas.

Sin embargo, con un tipo de cambio flotante o flexible es un hecho que la paridad cambiaria se cotiza de acuerdo con el exceso o abundancia de dólares, o en su defecto por la escasez del billete verde en nuestra economía. Es así que bajo el tipo de cambio flexible no cuenta la inflación, únicamente la oferta y demanda de dólares en el país.

El peso mexicano sufrió un grave revés durante 2015, y ello debido a múltiples factores. Pero hay que ver qué factores pueden hacer que el peso mexicano gane terreno o lo pierda. Los factores que han hecho que nuestra moneda nacional gane terreno en fechas recientes respecto al dólar son los siguientes:

Uno. La gradual recuperación en los precios del petróleo. En este punto es importante mencionar que aunque la balanza petrolera sigue siendo deficitaria, es un hecho que si bien hat déficit en cuenta corriente, que se explica en buena medida por el desplome petrolero, también es cierto que dicho “boquete” (que ha sido propiciado porque las importaciones superan a las exportaciones que hacemos) ha sido llenado por ese superávit en la cuenta de capitales, donde la inversión extranjera y los créditos externos han logrado hacer que la disponibilidad de dólares en nuestra economía sea mayor. Es así que muchos analistas económicos afirman que la recuperación del precio del oro negro ha sido un factor sumamente importante para la revaluación de nuestra moneda.

Dos. El alza en la tasa de interés por parte del Banco de México. En este punto es importante mencionar que hay una brecha importante entre la tasa de interés nacional respecto a la tasa de interés en los Estados Unidos. Aquí es de 3.75 por ciento y en nuestro vecino del Norte es de solo 0.25 por ciento. Dicho diferencial, aunado al hecho de que no hay gran apetito por las notas del Tesoro  estadunidense, nos garantiza que los dólares seguirán llegando en forma importante a nuestro país. Esta decisión de subir la tasa de interés 50 puntos base por parte de nuestro banco central es una actitud agresiva, pues el “apretón” monetario se realizó de forma consecuente con el incremento en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal en los Estados Unidos.

Tres. El recorte al gasto público y la ralentización de la demanda agregada. En una economía donde hay una fuerte austeridad monetaria y fiscal, como es el caso de la nuestra en estos momentos, se frenará el ingreso y el crecimiento. Como consecuencia de esto es previsible que las importaciones deberían de ser menores y, por su parte, las exportaciones deberían de ser crecientes. Es algo similar a lo que sucede con la recuperación de los precios del petróleo: hay mas disponibilidad o acervo de dólares y ello, bajo un tipo de cambio flexible, propicia que el peso mexicano gane terreno.

Cuatro. Que se siga preservando la estabilidad macroeconómica, lo cual traerá como consecuencia que las agencias calificadoras le den una mejor nota a nuestro país, razón por la cual llegarían más dólares a la economía nacional.

Por su parte, podemos preguntarnos: ¿qué factores podrían causar otro descenso en la moneda mexicana? Bueno, básicamente son tres: una reducción en el precio del petróleo; una mayor alza en la tasa de interés en Estados Unidos (lo cual provocaría una reversión de flujos de dólares a territorio estadunidense), y por último la presencia de un mayor déficit respecto a lo planeado (que es de 3 por ciento del PIB), lo cual propiciaría un mayor déficit en cuenta corriente debido al el incremento en el nivel de importaciones que se hace, con lo cual habría una reducción en el nivel de reservas internacionales y un debilitamiento de nuestra moneda.

enriquevera2004@yahoo.com.mx