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Inclusión indígena

  • Raúl Aarón Pozos

Raúl Aaron Pozos

En nuestro país, a pesar de las muchas acciones que se han emprendido desde el Gobierno de la República para ayudarlas, seguimos teniendo deuda con las poblaciones indígenas. El tema nos ocupa desde hace años, pero ahora, a propósito de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, este 9 de agosto, vale la pena recapitular.

En el mundo, según datos de la UNESCO, los pueblos indígenas representan unos 370 millones de personas en 90 países. Ahí estamos, entre esos 90, y con saldos de pobreza, marginación, discriminación e injusticia social. Hay que reconocerlo, como lo reconoció el presidente Enrique Peña Nieto: … “lamentablemente muchos de nuestros pueblos indígenas prevalecen en el rezago que tenemos dentro del desarrollo nacional”.

Permanece el rezago no obstante que el Gobierno del presidente Peña ha hecho una inversión histórica de 21 mil 500 millones de pesos para el Programa de Infraestructura Indígena en la ejecución de 5 mil 904 obras en rubros de electricidad, agua potable, drenaje y otros servicios básicos.

Este año, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas está dedicado al derecho de los pueblos indígenas a la educación. Hay que subrayar que en tema educativo, el Gobierno actual ha procurado que 74 mil 820 niños y jóvenes indígenas vivan y estudien en mil 65 casas del niño indígena y en 248 casas y comedores comunitarios.

Los dos temas, el indigenista, y el de la educación nos tocan de manera directa. Por un lado, de los 15 millones de indígenas que hay en nuestro país, unos 90 mil habitan en mi Estado natal, Campeche, en su mayoría mayas; por otro lado, hemos estado involucrados en el tema educativo desde hace muchos años.

Conocemos de manera directa los dos temas, el indigenista y el educativo, y su interrelación, la que han procurado los Gobiernos estatales y federal para atender a esta población que, en efecto, sigue padeciendo marginación. Los esfuerzos por “hacerlos visibles”, como dijo la directora de la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas, Nuvia Mayorga, tienen que aterrizar en hechos concretos, palpables.

Algunos organismos internacionales, como el Banco Mundial, incluyen en los resultados de sus estudios en América Latina sobre población indígena, una relación directa entre la pobreza de estos pueblos  y factores como su mayor tendencia a vivir en áreas rurales, menores niveles educativos, etcétera.

Incluso esos estudios refieren que un indígena, aunque alcance niveles educativos similares a cualquier otra persona, sus ingresos tienden a ser menores. Sin embargo, en lo personal, tengo la certeza de que ese tipo de percepciones (y realidades) han ido evolucionando en la medida en que alcanzamos mayor concientización sobre el tema indígena y el valor de preservar y fomentar las costumbres, tradiciones y otras características que los enriquecen como pueblo.

En otras palabras, si bien persiste la marginación indígena, como ha sido reconocido por el presidente Peña, y por otro lado, se han invertido grandes cantidades de recursos para ayudarlos a salir de ese rezago, hace falta incidir en los temas de concientización,  inclusión e igualdad de derechos, lo cual a final de cuentas también tiene que ver con la educación tanto de indígenas como de la población en general.

Como ciudadanos mexicanos tenemos que dejar de “pobretear” a ese segmento de nuestra población de origen indígena.
*Senador Raúl Pozos Lanz