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Indigna la autoridad que no obra con verdad / Betty Zanolli Fabila

  • Betty Zanolli

A pesar de las inmensas dificultades que existen, es necesaria una determinación intelectual firme, inquebrantable, feroz, la determinación, como ciudadanos, de definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades –es una obligación crucial para todos, un imperativo real. Si una determinación tal, no toma cuerpo en nuestra visión política no tenemos esperanza de restaurar lo que ya casi se nos ha perdido– la dignidad del hombre.

HAROLD PINTER

La paciencia y la prudencia que caracterizan a la ciudadanía en la Ciudad de México (CDMX) son en verdad dignas de admirar. En otros países, luego de haber escuchado las declaraciones sobre las marchas de la secretaria de Medio Ambiente, Tanya Müller -en el Taller sobre Calidad del Aire CDMX 2016- y de los legisladores en torno a las industrias, el escándalo y la indignación sociales habrían impedido que la funcionaria continuara en su cargo y los representantes populares en sus curules, al haber puesto de manifiesto, por enésima vez, que si a alguien sirven es a los contra intereses del pueblo. Pero no, eso no pasa en México y menos en nuestra CDMX, en la que una funcionaria como Müller nos puede decir que aunque las marchas generan congestionamiento vehicular, son los automotores los que contaminan, pues “cuando hay una marcha, las personas que se movilizan o que utilizan el auto particular ya salieron de su casa, entonces ése es el origen. Qué es lo que sí sucede en otros países cuando hay un congestionamiento, y eso es una práctica ciudadana, es que se apaga el automóvil”. ¡Sí, señor lector! ¡Palabras textuales! Y qué decir de los señores legisladores, que tienen también lo suyo, como la mayoría de diputados a la Asamblea Legislativa que rechazó exhortar a la misma funcionaria para que se realicen verificaciones ambientales a las más de 80 mil industrias que se alojan en la totalidad de las 16 delegaciones capitalinas. ¿Por qué lo obstaculizaron, qué hay detrás de todo? ¿Acaso marchas e industrias no contaminan?

Señora funcionaria y señores legisladores, no subestimen la inteligencia de la ciudadanía. No nos mientan, indigna, pero también, señores ciudadanos: ¿por qué aceptamos todo y nos quedamos callados ante semejantes discursos y manipulación política? Sabemos y nos consta que la ciudadanía está cansada, harta de que cada administración nueva, lejos de contribuir al mejoramiento de la capital, se avoque solo a impulsar acciones y programas a modo y conformes con su interés. Hasta los slogans lo evidencian: “Ciudad de México. Decidiendo juntos… Capital en movimiento”. ¿Decidiendo juntos? ¿Cuándo hemos sido convocados a un referéndum? ¿Cuándo somos escuchados? Ayer, por ejemplo, en Italia se llevó a cabo un referéndum nacional a propuesta de varios Gobiernos regionales con motivo de la ley por la que el Estado permite a las empresas petroleras con concesiones perforar para extraer hidrocarburos hasta agotar las reservas dentro de las 12 millas náuticas a partir de la costa. ¿Por qué en México ni siquiera hemos podido concretar un experimento similar, como lo intentó ser la consulta popular que finalmente hizo abortar la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ¿y lo permitimos? Porque como sociedad, nuestra fuerza está dislocada, el sistema político que nos gobierna es demasiado poderoso como para permitir la más leve fisura que ponga en riesgo su estabilidad y carecemos de una verdadera conciencia crítica y de un auténtico compromiso social.

Por otra parte, nadie –que no fuera mínimamente racional- podría oponerse a proteger y salvaguardar la salud pública, pero no podremos incidir en ello mientras solo permitamos que se tomen acciones improvisadas y sin sentido. Allí están en cambio las declaraciones de Carlos Dora, coordinador del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud: “El Hoy No Circula ‘no es la solución’… lo más importante es reducir la exposición a largo plazo, que es la causante de la mayoría de las muertes por contaminación ambiental… es necesario impulsar el transporte limpio masivo, como el Metro, Metrobús, trolebús y tranvía, así como eliminar la presencia del plomo y azufre en la gasolina, y usar instrumentos fiscales para impulsar energías limpias”. ¿Por qué no escuchamos a los verdaderos expertos en la materia? Porque solo estamos prestos para sacrificar a la ciudadanía, amedrentarla, exhibirla y sancionarla, y mejor nos ufanamos de haber creado una “Gendarmería ambiental” que de anunciar la pronta implementación de incentivos para que el parque vehicular y de autotransporte sean renovados a la brevedad.

Lo más grave es que ninguna autoridad ha querido encontrar verdaderas soluciones al problema de la contaminación ambiental, lo que no debe sorprendernos, si tan solo en la Ciudad de México nuestra sociedad está manipulada por la doble política del discurso gubernamental: ¡No a ningún tipo de discriminación!, nos garantizan, pero si algo ha hecho el HNC es discriminar a la sociedad. ¡No al clientelismo, la corrupción e impunidad! Y si algo los ha favorecido es el HNC. Y así podríamos seguir, con ése y con muchos ejemplos más, innumerables. Por lo pronto, desde hace un mes estamos atrapados en la vorágine –falsa o verdadera, ya no tenemos la certeza- de una crisis ambiental que presuntamente alcanzó picos críticos a mediados de marzo. Desde entonces padecemos el endurecimiento del HNC. ¿Qué vendrá después? Todo es incierto. ¿Cuál es la verdad? Para responderlo debemos acudir a Michel Foucault, quien destacó la estrecha relación que existe entre la verdad y el poder, pues como bien refería: el problema no es cambiar la conciencia social sino el régimen político, económico, institucional de la producción de la verdad, ya que la cuestión política es la verdad misma. Luego entonces ¿será verdad que la autoridad local y federal realmente estén en una cruzada para atacar de raíz a la crisis ambiental o solo se trata de un perverso juego político más? Solo el tiempo y la historia nos dirán la verdad porque la autoridad nunca lo hará.
bettyzanolli@gmail.com        @BettyZanolli