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INE y TRIFE: ¡a destazar instituciones! / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Costó mucho hacerlas. Los aztecas “bramábamos” por los cochineros electorales. El PRI se llevaba carros completos y ni manera de oponerse a la aplastante maquinaria. Con la creación del IFE brincamos eufóricos, en particular cuando lo encabezó José Woldenberg y se consiguió el respeto al voto.

Logró consolidarse y, en mancuerna con el Tribunal Federal Electoral (Trife), consiguieron que la oposición pudiera acceder a los distintos cargos de representación popular, en paralelo a la reforma legislativa. El sufragio recobró su sentido, su peso ciudadano y su valor democrático, a pesar de las ancestrales alquimias que utilizan por igual, los partidos políticos.

Están a la greña. El ahora INE (Instituto Nacional Electoral), arde contra la resolución del Trife, por la que les devolvió la candidatura a las gubernaturas de Durango y Zacatecas, a un par de “Morenos”. Guillermo Favela y David Monreal, perdieron su registro (INE), al no presentar a tiempo sus gastos de precampaña, requisito que de incumplirse tiene esa sanción. Acudieron con su queja al máximo tribunal y la sentencia fue a su favor.

Los consejeros, que les habían cancelado la posibilidad de contender, están que trinan. Con sobrada razón empezó la crítica contra el fallo, a lo que los magistrados de marras reaccionaron auto justificándose. Un coro de comunicadores se lanzaron en pro de los ganadores; otro, en sentido opuesto. Y los especialistas hicieron lo mismo. ¿Quién será el gran perdedor en el encontronazo? La credibilidad y la confianza en el Instituto y el Tribunal, por quienes la opinión pública guardaba un cierto respeto (Inexistente para la mayoría de las instituciones).

De nuevo la mula al trigo. Si se hizo una Ley, hay que cumplirla. Quien la rompe debe aceptar las consecuencias de su falta. El meollo de la cuestión está en el origen partidista de los infractores: La Morena de López Obrador.

Lorenzo Córdova, presidente del INE, declaró que el Trife los había metido en un dilema, al tratarse de estrategias para burlar el “ojo fiscalizador” del Instituto. El magistrado, Constancio Carrasco, dijo que “existió la infracción, mas no debe ser calificada como omisión, pues se rindió extemporáneamente” (presentaron las cuentas días después). Hay voces indignadas; las gananciosas guardan un irónico silencio.

Difícil dirimir con equilibrio, el pleito. El INE arrastra el manchón de su culpable actitud en el tema de los abusos del Partido Verde Ecologista. El escándalo fue mayúsculo, sin que inmutara a los endebles consejeros, que se contentaron con aplicarle grandes multas económicas (las que, al paso del tiempo se han reducido). A pesar de las acusaciones probadas y de la exigencia social, el Verde conservó el registro, cuando debió haberlo perdido.

¿Actuó por línea política al disculpar un comportamiento violatorio del Código? Las transgresiones del partido satélite del PRI, fueron repetitivas y más graves que las de los suspirantes de Morena. El INE quedó lacerado y podría ser que se quisiera sacar la espina con la denuncia de los gastos de precampaña.

El Trife, por su parte, tendría que apegarse a la Ley. Habla de un mal menor, falso en tanto que el transgresor es el mismo que manda “al diablo” a las instituciones y más cuando se le disculpa desde el inicio de las campañas.

Injustificable el que se aplique la Ley a modo, cuando conviene, por criterios politiqueros y miedo a un líder anárquico. Mal “arranca” el año electorero.

catalinanq@hotmail.com                Tuiter: @catalinanq