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Informe 2015 ASF

  • Pedro de León Mojarro

Alos mexicanos nos encanta hacernos el “Harakiri” y auto deteriorarnos gratuitamente, ejemplo de ello son los datos sobre la pobreza en México en donde según nuestro sistema de medición 50 por ciento de los mexicanos son pobres, aunque en la realidad no sea así.

El otro ejemplo es el “Informe General Cuenta Pública 2015”que acaba de entregar la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al Congreso.

Todavía no abrían el paquete los legisladores y los medios de comunicación ya daban cuenta pormenorizada de que se encontraron irregularidades y opacidad en gastos por más de 165 mil millones de pesos, que el auditor superior Juan Manuel Portal calificó como:“…violaciones normativas en las que se presume un daño al erario público federal”.

La declaración de “PRESUNCIÓN”de la Auditoría en la Sociedad no se entiende así, en el imaginario social los servidores públicos se robaron 165 mil millones. Eso es “Harakiri”.

Frases como la del escritor Francisco Martín Moreno, hombre culto e informado, lo ratifica: “¿Sabe el respetado lector cuándo vamos a conocer la identidad de los culpables defraudadores del erario? Apresúrome a contestar: ¡Nunca!”

De la “PRESUNCIÓN”de la auditoría, con frases como la anterior, ya pasamos a “culpables defraudadores del erario”.

De acuerdo con el informe de la ASF, son muy pocos los funcionarios públicos de la federación, estados y municipios que se libran de quedar marcados públicamente por: “afectaciones al erario público… discrecionalidad en la toma de decisiones… archivos públicos deficientes… información financiera inadecuada y vulnerabilidad en las finanzas públicas”.”

La experiencia demuestra que en los procesos de aclaración, precisión y solventación de las “irregularidades”, los montos que se hacen públicos terminan reduciéndose en más de un 90 por ciento.

Pongo como ejemplo el caso personal. Cuando estuve como coordinador de delegaciones en la Sedesol: la ASF me involucró en tres convenios con universidades, de los cuales uno de ellos ni lo conocí y menos lo firme.

La ASF concluye con la “PRESUNCIÓN” de “daño al erario” y por lo tanto los servidores involucrados, que no manejamos un solo centavo en esos convenios, deberíamos “reintegrar” 70 millones de pesos.

El argumento condenatorio es que nuestro informe sobre los trabajos realizados, que es lo que me correspondía supervisar, tarea que quedó suficiente y debidamente comprobada, pero que no fue considerada en la descarga de pruebas que se presentó. La ASF solo considero lo que quiso.

Hemos pedido, conforme a derecho, explicarles las acciones realizadas y demostrarles que nos están acusando injustamente y con desconocimiento de causa.

Como este caso hay miles y habría muchos más si la auditoría interviniera en la totalidad de los recursos ejercidos, pues el muestreo es poco menos de 14 por ciento del presupuesto.

El problema de fondo es que la ASF actúa más como autoridad preventiva, que como autoridad punitiva.

Pero no solo eso, lo hace con años de retraso; estamos conociendo el informe 2015, con cientos de ex presidentes, y ex funcionarios que ya no están en el puesto, pero que siguen cuestionados por las auditorías cuyo principio es: “encontrar a como de lugar irregularidades para “acreditarme como auditor”.

Y si ustedes no tienen inconveniente lectora, lector, queridos nos leemos el próximo jueves.
*Miembro de Unidos

Podemos A.C. Zacatecas

@Pdeleonm

www.pedrodeleon.mx