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Inseguridad

  • Juan Manuel Hernández Niebla / La Voz de la IP

  • Juan Manuel Hernández Niebla / Presidente de la Comisión de Desarrollo Democrático de Coparmex
  • Inseguridad

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica, con dos mil 20 sucesos, marzo tuvo la cifra más alta en materia de homicidios dolosos en lo que va del sexenio.

De igual manera, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública urbana publicada por INEGI revela que arriba del 70 por ciento de la población adulta considera que vivir en su ciudad es inseguro, y que la situación durante los próximos 12 meses seguirá igual o empeorará.

Según la misma encuesta, los lugares donde más insegura se siente la población son cuando están en los cajeros automáticos, en el transporte público, los bancos, o durante su trayecto en las calles que habitualmente usa.

Finalmente, en opinión de los mexicanos la Marina y el Ejército son consideradas como las corporaciones que más confianza generan en el combate a la inseguridad, dejando desafortunadamente a las Policías Estatales y Municipales en los últimos lugares.

Con estas cifras tan contundentes, México parece estar perdiendo el combate en contra de la inseguridad.

Son ya casi 10 años de esta lucha a través de dos sexenios, donde desafortunadamente las imágenes y las noticias pintan algunas regiones de nuestro país como zonas de guerra, en manos del crimen
organizado.

A la fecha, no se ve una estrategia clara en ninguno de los tres Poderes de la Unión para revertirla.

Primeramente, el Poder Ejecutivo no ha podido generar una Policía confiable, dependiendo del Ejército y la Marina para ejercer funciones claramente responsabilidad de una Policía civil.

La Gendarmería, que se visualizó con una estructura de Policía Única similar a la Policía Nacional de Colombia, es hoy una Policía dispersa, sin misión específica, con un número de elementos por debajo de lo requerido.

La PGR como brazo articulado en materia de administración y procuración de justicia también ha fallado, como lo demuestra la alta impunidad en materia de justicia federal que existe.

En prevención del delito, México parece estar perdiendo la lucha contra las adicciones. La pobreza, la desigualdad y el resquebrajamiento del núcleo familiar, convierten a nuestras juventudes en “caldo de cultivo” para el crimen organizado.

En ese contexto, no se entiende todavía la estrategia federal para prevenir el delito cuando durante el primer año del sexenio se anunciaba una inversión de 114 mil millones de pesos en este rubro, cantidad que se fue a cero para el presupuesto del 2017.

En cuanto al Congreso, siguen pendientes las Reformas en materia de Seguridad, como son la aprobación de la Ley de Mando Único o Mando Mixto, y la Ley de Seguridad Interior.

Indudablemente tenemos un Congreso que se está quedando atrás ante los grandes retos que presenta el país, no solo en seguridad sino en otros temas igual de importantes como el combate a la corrupción.

En relación al Poder Judicial, el mismo es un gran hoyo negro donde no se conocen logros ni resultados.

Actualmente, un tema coyuntural como lo es el Nuevo Sistema de Justicia Penal no solo no funciona sino que abona a la impunidad rampante que sufre nuestro país.

No puede haber desarrollo económico y social sin seguridad.

Dadas las coyunturas actuales, ésta debe ser el tema de temas para país.
jm@loginam.com