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Instrucciones para una muerte feliz

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

La historia de este montaje es tan conmovedora como la trama que vemos sobre el escenario. Se trata de esto:

Víctimas de la II Guerra Mundial, los integrantes de la familia Alexander-Katz recibieron hace un par de años la buena noticia de que el Gobierno alemán los indemnizaría por los daños que sufrieron en aquel entonces.

Entre los beneficiarios de esa medida estuvieron Alfred y Didier Alexander-Katz, ambos ya fallecidos, y respectivamente, padre y hermano de Susana Alexander, quien decidió con esos recursos producir Instrucciones para una muerte feliz, que podíamos definir como conmovedoramente
divertida.

Escrita por la inglesa Laura Wade, esta obra cuenta la vida de una familia común y corriente: Madre, padre y dos hijas, que, como en toda familia significa cuatro formas de ser, pensar, sentir, vivir y, por supuesto, morir.

Diagnosticada con cáncer, la madre decide planear su funeral, y para hacerlo implica al resto de su familia, con las alteraciones que ello significa; y sobretodo, el impacto a futuro que causa este “singular” deseo.

Dirigida, traducida y protagonizada por Susana Alexander,
esta es una puesta en escena que bien podría definirse como familiar, pues incluye en el escenario a su sobrina Sophie; a Mariana Garza, a quien Susana considera una hija (luego de las muchas veces que han compartido el
escenario).

Abajo del escenario están su sobrino David, en el diseño de iluminación; Jaime González (su asistente de toda la vida) como jefe de piso; Pilar Flores del Valle y Yunuén de la Mora (vitales en sus muchos montajes) en la asistencia de dirección; y Patricia Rodríguez (su mano derecha) en la coordinación general.

Este repaso del equipo que participa (al que hay que sumar a Javier Díaz Dueñas como el papá) se debe a que el cariño de fuera se siente y ve en el escenario.

Este es un trabajo bien cuidado, que funciona como relojito, pero sobre todo es un montaje amoroso, en el que cada uno de sus integrantes trabaja para el lucimiento colectivo. Y se nota.

Cada uno tiene su momento de brillantez, y el resto del elenco opera para que así suceda.

Instrucciones Para una Muerte Feliz es, como bien lo dicen en el programa de mano: “una obra conmovedora, sutil, ágil y divertida, que le hará reflexionar y quizá le sirva para preparar su propio funeral”.

Suena medio macabro, pero es absolutamente real. Todos, como bien sabemos, pasaremos por ahí.