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Internet: la nueva desigualdad social / Resplandores / Benjamin González Roaro

  • Benjamín González Roaro

Esta semana se publicaron los resultados de la “Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2015”, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La Encuesta revela que un mayor número de mexicanos usa internet. Cerca de 62.4 millones de personas ya utiliza esta tecnología (57.4% de la población); pero hay otra realidad: para 46.3 millones de personas (46.2%) no hay forma de acceder a esta herramienta.

Más allá de que los datos presentados tengan como propósito posicionar los avances en este tema, lo cierto es que también son un reflejo de la fuerte desigualdad que prevalece en México, ya que precisamente son los Estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca en donde el uso de internet registra enormes rezagos.

Es bueno enterarse que durante el último año se hayan incrementado en un 6.6 por ciento, los hogares con una computadora, ya que 14.7 millones de éstos (44.9 % del total del país) cuentan al menos con un equipo. Asimismo, en este mismo periodo también se registró un incremento de 4.8 puntos porcentuales en los hogares que disponen de internet, esto es 12.8 millones (39.2 por ciento del total nacional).

El uso de la red se está diversificando entre la población. Desde luego, quienes más lo utilizan son los jóvenes, ya que el 76.5 por ciento de quienes tienen entre 18 y 34 años lo emplea en su vida diaria, le sigue el grupo de 6 a 17 años (70.2 %) y los de 35 a 59 años (46.7 puntos porcentuales). El grupo de los adultos mayores (60 años o más) empieza a figurar como usuarios de internet, 13.7 % se encuentra en esta condición.

Si bien es útil identificar el perfil de los cibernautas, tal vez sea más relevante conocer el tipo de uso que le dan al internet. Llama la atención que aún no se está utilizando todo su potencial, particularmente como instrumento que contribuya a apoyar la educación y el aprendizaje de las personas, que sería uno de los objetivos deseables en una sociedad en donde predominan tantos contrastes y rezagos sociales.

De los encuestados, el 88.7 por ciento, lo utiliza para obtener información; también para un porcentaje muy alto, el objetivo es el acceso a redes sociales y el entretenimiento, 71.5 y 71.4 %, respectivamente. Para el 56.6 por ciento, el fin es la educación y la capacitación; al 42.9 por ciento, le es útil para leer periódicos, revistas o libros.

Entre las lecciones que nos deja la Encuesta referida, es que efectivamente existen avances en relación a la cobertura que el internet está alcanzando en el país; sin embargo, este proceso no ocurre de manera homogénea, pues el 60.8 por ciento de hogares todavía no cuentan con una conexión a la red. Por ello, no sin razón se ha hablado de que esto constituye la nueva desigualdad social del siglo XXI para los mexicanos.

Un dramático reflejo de dicha desigualdad lo tenemos en las escuelas públicas del país. El Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial, cuyos resultados se dieron a conocer el año pasado, mostró que solo el 31.1 por ciento de las escuelas tiene acceso a internet y únicamente el 56.8 cuenta con equipo de cómputo en funcionamiento.

Tanto los resultados de la Encuesta como del Censo exhiben el tamaño de la brecha digital que padecemos y cuyas consecuencias son para toda la sociedad; se trata de millones de personas de todas las edades a quienes se les debe garantizar el derecho humano de acceso a internet.

El país no puede permitirse que, además de la pobreza en que se encuentra casi la mitad de nuestra población, aquella se profundice como resultado de esta nueva desigualdad social.