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El interregno Español / Mireille Roccatti

  • Mireille Roccatti

«exmaliseligereminima»**

El vacío gubernamental en España, donde a pesar de los meses transcurridos no ha sido posible formar un Gobierno, es digno de observar y entender para que las lecciones socio-políticas que puedan desprenderse sean comprendidas y en su caso y con las salvedades y particularidades, nos sirvan de ejemplo.

Ciertamente España, es una Monarquía. A cuyo desgaste debe cargarse buena parte de las tintas de la crisis política, por la corrupción de la Casa Real y a la tardía abdicación del impresentable borbón Juan Carlos, padre de Felipe VI, actual rey, que parece deslizarse también por el tobogán del descredito y su posible participación en actos ilegales.

Es también cierto que tiene un Gobierno parlamentario y un sistema político-partidario un tanto diferente al nuestro, pero coincidimos en que tanto aquí como allá, existe un hartazgo y un rechazo masivo a la partidocracia. El enojo social es similar y análogo por causas económicas, con altas tasas de desempleo y la desesperanza de los jóvenes que no encuentran puestos de trabajo, ya sea que hayan estudiado o no, por lo que se ven frustrados para cumplir sus sueños.

Actualmente, después de cinco meses de las elecciones no han podido constituir un Gobierno. La formación mayoritaria del Partido Popular, presidida por el anterior primer ministro Rajoy, en razón de su cálculo de que no tendría los votos necesarios, renunció a organizar una sesión de investidura, sabe pertinentemente que por su personalidad sería incapaz de cooptar al PSOE, el otro partido histórico y con el cual han instalado un bipartidismo que se prolonga ya por décadas. Sin obviar que ambas formaciones políticas son corresponsables de la crisis actual.

Ante la situación, el Rey, pidió al líder del PSOE, – al cual los españoles critican que solo le queda lo español, porque ni es partido, ni es obrero, y mucho menos socialista- que formara el Gobierno. El líder del partido, Pedro Sánchez, se alió con ciudadanos, una nueva formación política ajena a la partidocracia, de orientación ideológica de “centro derecha” y elaboró un programa de Gobierno, al cual invitó a la otra formación ciudadana de reciente creación Podemos, de orientación izquierdista, misma que privilegió la petición de que se le asignara una vicepresidencia y varios ministerios, que consensar un propuesta de Gobierno; por lo cual, al presentarse ante el Congreso en sesión de investidura PSOE y Ciudadanos, no consiguieron los votos para constituirse como Gobierno.

Esta inestabilidad, nos recuerda tiempos lejanos de otras democracias parlamentarias, como la italiana, con Gobiernos inestables o largos periodos sin uno, debido a los propios juegos y rejuegos parlamentarios. O más recientemente en Grecia, que testimonió una situación similar.

Todo esto, debemos observarlo con la misma o igual atención que a las elecciones primarias de los Estados Unidos, porque los fenómenos sociológicos de comportamientos de las masas, podemos vivirlos en nuestro País. No estamos exentos, de una posible aceptación social, de un líder o de un mesías que galvanice a la ciudadanía, que pudiera ser de izquierda o derecha, de hecho en las dos últimas elecciones, participó un candidato de estas características y a punto estuvo de ganar.

También pudiéramos presenciar que en la integración de la próxima Cámara de Diputados, ninguna formación política tenga como ha venido sucediendo mayoría simple por sí misma, pero que por la aritmética, ni con sus aliados la obtuviera y desde luego, la mayoría calificada resultaría imposible, por lo que será necesario construir alianzas parlamentarias para gobernar con la oposición. Esto último, lo hemos venido haciendo en los últimos tiempos, generando una “cohabitación política” a la mexicana, lo que permitió entre otras cosas las reformas estructurales pospuestas, de las cuales todavía no vemos los beneficios prometidos.

**«De entre los males, elegir los menores». Cicerón