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Interrogantes ciudadanas | Jorge Schiaffino Isunza*

  • Jorge Schiaffino

Que significado tiene para los ciudadanos de la Capital de la República Mexicana esta elección de diputados a la Asamblea Constituyente, cuando los postulados mismos de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, se le hace ajena, muchas veces incumplida, torcida o cambiada a capricho de Gobiernos en turno según lo expresan muchos mexicanos en todo el país.

Si la Ley Máxima parece un monumento o una entidad abstracta cuyos fines no se aprecian en las acciones o en las omisiones de algunos gobernantes, legisladores, jueces, ministerios públicos o funcionarios, qué mensaje deben atender los ciudadanos y que pueden esperar al elegir un Constituyente Local.

La crisis de credibilidad de los partidos, como habrán de responder para que se entienda o se acepte por la sociedad que los partidos son entidades de interés público, quién en la ciudad o como se identificará con la idea de que los partidos contribuyen a la integración de los órganos de representación política y sobre todo que hacen posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder, cuando sobran ejemplos en la ciudad de Gobiernos y funcionarios enmascarados en una falsa izquierda que privatiza calles, mercados, aplica políticas de terror a quienes tienen automóvil y lucran con la necesidad de la gente necesitada para inscribirlos en padrones de militantes que luego pretenden utilizar para tiempos electorales.

Cómo se traduce a los ciudadanos la intención de una fortaleza institucional cuando esposas, hermanos, concubinas, se heredan cargos en las delegaciones o diputaciones locales y hoy son encarnadas en dos partidos autodenominados de izquierda.

Donde se encuentra la democratización de oportunidades, empleos, ingreso o ese discurso que se dice progresista e incluyente, cuando presas de su necesidad económica las personas deben lista con los líderes en mítines, informes de funcionarios y actividades partidistas que nada tienen que ver con las necesidades que los individuos y las familias enfrentan a diario.

La transición democrática ha demostrado que los partidos de oposición han sido fieles repetidores de los vicios que decían combatir y han adoptado posiciones más conservadoras en un descarado intento de mantener sus apoyos sociales o populares cuando en realidad ha transformado a la ciudad en un lugar con más dificultades y no con más soluciones. Simplemente véase la política de vivienda, la calidad de las casas o departamentos que se entregan, la pobreza de sus materiales y la mala planeación para dotarlas de los más necesarios servicios públicos.

Son 19 años y las nuevas generaciones en la ciudad no tienen las mismas referencias de la tranquilidad, seguridad, funcionalidad de la Capital; por el contrario, la mancha urbana ha devorado, inclusive, las prácticas más esenciales de buena vecindad, respeto a la autoridad y credibilidad de los gobernantes.

Hoy como nunca, la ciudad cuenta con multimillonarios presupuestos, un fondo de capitalidad, participaciones federales y programas específicos, que, sin embargo, no han generado el impacto socioeconómico deseado gracias a la ineficiencia gubernamental, ya no digamos la corrupción.

Este gran reto, no se puede ignorar al momento de dotar a la Ciudad de México de una Constitución que sirva, que los ciudadanos conozcan y se identifiquen, seguro hay mexicanos interesados en que así sea y debemos levantar la mano para señalar, para hacer que la experiencia valga y sea aliada de un presente digno y de un futuro de más justicia.

Trabajar de frente a la ciudadanía, representar con congruencia un proyecto político de partido, no de personas o de grupos, no permitir la demagogia y mucho menos el dogmatismo, la ciudad exige una concepción real sobre la ciudad. Eso no debemos perderlo en cualquier debate, la izquierda ha tenido 19 años de oportunidad y se ha convertido en una caricatura de sí misma. Atomizada por sus luchas esquizofrénicas e internas por el poder, la derecha en 12 años no supo instrumentar el diálogo mientras combatía al caudillo pírrico de la izquierda.

Esta ciudad sabe lo que es padecer malos Gobiernos y si no, veamos el monumento de la corrupción y la opacidad: los segundos pisos y la línea del bicentenario.

Acaso no es momento de allanar las interrogantes antes de la pureza constitucionalista que se asoma y parece venir.

Al tiempo.

            *Exlegislador              

jorgeschaffinoisunza@yahoo.com.mx

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