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Inversión en educación / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • La UNAM y las instituciones públicas de educación superior constituyen el puntal para la formación de capital humano especializado

 

El reto de mejorar la calidad de la educación no solo consiste en evaluar y preparar al personal docente y directivo, sino que abarca también la necesidad de contar con material didáctico, equipamiento escolar e infraestructura, así como dotar a los alumnos de condiciones de salud y alimentación que les permitan asimilar los conocimientos y desarrollarse creativa y productivamente en la vida. De igual manera, las acciones no deben circunscribirse solamente a los niveles de educación básica y media, sino también a la educación superior en todas sus modalidades.

Más allá de la actualización de reglamentaciones y de eliminar obstáculos para un  funcionamiento más eficiente de las actividades económicas, sociales y políticas en el país; el futuro se encuentra en contar con una población con mayor y mejorar educación, que pueda hacer frente, con creatividad, a los retos del desarrollo.

Los recursos públicos que hasta ahora se han destinado al sector educativo en todos sus niveles se han considerado un gasto, en lugar de una inversión a largo plazo en la formación de capital humano.

En lo que se refiere a la formación básica y media, la meta para lo que resta del sexenio consiste en mejorar los espacios educativos y su equipamiento para dieciséis mil escuelas que, en su mayoría carecen de servicios básicos como drenaje y agua potable. Adicionalmente, se deberá abatir el rezago en materia de mantenimiento que afecta al resto de los planteles escolares del país.

Para poder cumplir la meta propuesta se requiere una inversión de aproximadamente cincuenta mil millones de pesos, lo cual parecería difícil de lograr ante la restricción de los ingresos públicos que ha generado la drástica reducción en el precio mundial de petróleo.

Sin embargo, se han diseñado mecanismos financieros como los certificados de infraestructura escolar (CIEN), o bonos educativos, que en esta semana han permito captar ocho mil quinientos millones de pesos, de los veinte mil que se pretenden obtener en este año.

En el caso de la educación superior deben redoblarse los esfuerzos para que las instituciones públicas y privadas desarrollen esquemas de evaluación y mejoramiento permanente, así como que inicien la migración a un modelo educativo acorde con los requerimientos del siglo XXI.

Adicionalmente, como lo planteó en su programa de trabajo el nuevo rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, se debe buscar aumentar la oferta de modalidades educativas diferente a la presencial, como la continua y la a distancia. El modelo educativo requiere que los profesores ayuden a aprender al alumno, así como a identificar y aplicar el conocimiento relevante para resolver problemas y situaciones en su práctica profesional, con el fin de llegar a convertirlo en un profesionista, que durante toda su vida, tenga la capacidad de generar un proceso de aprendizaje independiente, que fomente la creatividad y la innovación

La educación superior pública debe continuar siendo el puntal de la formación de capital humano de alta especialización que permita la inclusión  y movilidad social para brindar mejores condiciones de vida a toda la población. Sin embargo, el reto consiste en encontrar fuentes complementarias de ingresos a los recursos presupuestales, lo cual implica fortalecer y crear nuevos mecanismos de vinculación con el sector productivo, tanto con el social, como con el empresarial y el gubernamental.
miggoib@unan.mx