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Invertir en investigación / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”

Charles Dickens

México es de los países que menos invierten en investigación, el 0.4 por ciento del PIB, siendo el país más rezagado de la OCDE. Israel 4.4 por ciento, Finlandia 3.3 por ciento, Suecia invierte 3.2 por ciento, Alemania 2.9, Estados Unidos 2 por ciento, Reino Unido 1.6 por ciento, Portugal 1.3 por ciento, España 1.2 por ciento.

Sin embargo, la crisis del 2008 ha ocasionado que algunos países frenen la inversión en investigación. Por ejemplo, la Unión Europea y Estados Unidos están disminuyendo el peso de las economías avanzadas en la investigación en ciencia y tecnología, así como solicitudes de patentes y publicaciones científicas, lo que deja el camino libre a China para que en 2019 se convierta en el país que más invertirá en investigación en el mundo según la OCDE. ¿Y México, cuándo dejará de ser una economía basada en la manufactura y servicios para convertirse en una economía que desarrolle la economía del conocimiento?

¿Por qué es importante invertir en investigación? Los grandes avances científico-técnicos siempre se han traducido en una mayor creación de riqueza para todos, al representar el instrumento más eficaz para mejorar la productividad y mejorar los servicios a las empresas.

A través de la importancia de la investigación se fundamenta el incremento de la productividad y del crecimiento económico. La importancia del tema de la inversión en investigación está fundamentada en la teoría del capital humano, la cual afirma que las capacidades de los individuos son en gran medida adquiridas y no innatas. Éstas son adquiridas mediante la inversión en educación, capacitación y, desde luego, en investigación. Uno de los pioneros que más han contribuido a esta teoría fue el Premio Nobel en Economía, Gary Becker.

Reconoce que para la explicación de ciertos fenómenos macroeconómicos como, por ejemplo, el crecimiento del ingreso nacional es necesario incluir, además de los factores capital y trabajo, un tercer factor que involucra a la educación, la capacitación y la investigación.

Uno de los ejemplos más notables de éxito e impacto social de la investigación es en Israel, Israel es símbolo de liderazgo en innovación e investigación a nivel mundial, al ser el territorio con el mayor número de empresas con base tecnológica creadas en el mundo, 500 anualmente, solo debajo de Silicon Valley en Estados Unidos.

La innovación en Israel no solo ha dependido de su propia inversión pública, sino que ha fomentado la inversión privada y ha sabido atraer a inversores extranjeros a su país y por eso son un ejemplo para México de lo que se puede hacer porque la inversión en investigación debería de ser una de las mayores prioridades nacionales para llegar un día a ser una nación desarrollada.

¿Qué más se puede aprender? Estados Unidos es una gran nación por sus grandes empresarios que han tenido visión a largo plazo y además porque no estigmatiza el fracaso. Israel también destaca por esta característica, porque fallar supone haber aprendido de los errores cometidos. Volver a intentarlo y tratar de evolucionar con la oportunidad resultan importantes para crear nuevas ideas y empresas.

Por eso se dice que el único recurso natural que tienen los israelíes está ubicado entre las orejas derecha e izquierda, es decir, el cerebro cuando afirman que Israel representa hoy la mayor concentración de innovación y emprendurismo del mundo. Desafortunadamente, en México se desaprovecha el capital humano y deberíamos de poner en la agenda de política pública lograr no el 1 por ciento del PIB sino el 2 por ciento en investigación.
*Economista e investigador asociado de la Fundef

www.fundef.org.mx

www.jorgesancheztello.com

Twitter: @jorgeteilus