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Irán y su proceso electoral

  • Rosamaría Villarello

En la ola de procesos electorales de últimas fechas se ha prestado particular atención, sobre todo, a los que han tenido lugar en Europa, por el peso que tienen las decisiones locales en el mundo actual. Hay otros que debemos prestar atención como es uno de los más recientes: el de Irán.

La República Islámica de Irán se fundó en 1979 y ha tenido un proceso verdaderamente interesante para ir consolidándose como una nación moderna en el que el factor democrático ha sido uno de los aspectos en los que más ha avanzado. Por supuesto, no sin antes ir rompiendo inercias y radicalismos internos y externos, así como hacer frente a las injerencias de las grandes potencias.

Durante todos estos años había un gran escepticismo de sus avances políticos y económicos, pero con el tiempo ha avanzado en sus estructuras sociales y culturales.

Irán parece un país muy lejos de nosotros y de nuestros intereses. No obstante, esta nación se ha acomodado entre las que tienen una influencia fuera, inclusive del entorno de sus países vecinos; tan es así, que hoy se tiene que considerar estratégico tanto por los conflictos regionales como por estar en medio de controversias internacionales, muchas de ellas, inventadas por sus enemigos.

El principal problema que en los últimos tiempos ha tenido que enfrentar esta República, es el desarrollo de su programa nuclear; eje prácticamente de su política exterior contemporánea y que ha defendido a capa y espada, pues considera su derecho hacerlo como otros países que cuentan con este tipo de programas.

Junto con Naciones Unidas, se dio a la tarea de que lo supervisaran en cuanto al uso del desarrollo nuclear, tan es así que fue el Gobierno de Barack Obama, accedió a firmar un acuerdo que parecía que las relaciones con Estados Unidos tendían a la normalización.

La actual situación de Siria ha originado que se perciba a Irán como un aliado de los “enemigos” del actual inquilino de la Casa Blanca. Con la gira de Trump a Arabia Saudita y a Israel también manda un mensaje de que no cederá ni siquiera ante el reelegido Presidente iraní Hasan Rouhani. La venta de un gran armamento a los saudíes marcan las preferencias de Washington en un momento nada propicio para la zona.

Irán parece que ha dejado otra vez sus posturas radicales con las elecciones (en el que la religión tiene un enorme peso) del viernes pasado. Rouhani ganó con cerca de un 58 por ciento (23 millones de votos) frente a tres rivales conservadores que desean regresar su política a otros tiempos.

Esta ha sido una buena señal al mundo, pues él es considerado un hombre progresista, con una sólida formación académica y profesional y sobre todo con una gran capacidad negociadora y de acercamiento hacia el mundo. Vale mencionar su “declaración de derechos de la ciudadanía”, la reactivación económica y una diplomacia más efectiva.

Irán ha tenido una importante presencia en América Latina y sería de esperar que México ratificara sus lazos de amistad y cooperación con una naciónestratégica, ahora que parece ser que comenzamos a entender la necesidad de la diversificación política y económica.