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Irreverente Esther Tusquets | Profesión escritora | Andrea Balanzario

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soc-escritora“Tengo sensación de final y quiero empezar a ir ligera de equipaje. A mi edad, uno se lo puede permitir todo”, afirmó en 2010 la escritora, aquejada durante años por Parkinson, quien fallecería dos años después por complicaciones de una pulmonía.

De niña fue rebelde y hoy sería etiquetada como antisocial, tanto que su padre Magí, compró en 1960 una editorial para entretener a su angustiada y triste hija: “No tenía vocación de editora pero me gustó enseguida”. Hacer libros tuvo el efecto analgésico buscado por el padre de Esther Tusquets, cuyo apellido hoy es sinónimo de calidad literaria, editora durante cuarenta años del sello Lumen, colaboró en la fundación de Tusquets y Anagrama en los años de la Transición democrática de España.

El espíritu irreverente y subversivo de esta dama burguesa espera lectoras y lectores en doce novelas, cuatro libros autobiográficos, ocho colecciones de cuento, cuatro volúmenes de ensayo y coautora de una biografía (“Pasqual Maragall: El hombre y el político”). Sin dudas, una escritora prolífica, pero lo más interesante en Esther Tusquets (creo) es su calidad de testigo y cronista de otra transición española: la evolución de la mujer. Su sinceridad fue con frecuencia bastante incómoda respecto a lo considerado intocable en ámbitos personales, familiares y sociales en la España que te tocó vivir. Enfocó su mirada sobre zonas cubiertas por las penumbras seculares y lo que vio (y vimos) no fue siempre agradable para la lectora o el lector acostumbrado a que le doren la vida; sin embargo, quien se acerque a la obra narrativa de Esther Tusquets encontrará una escritora y editora que no supo mentir. Sí, provocó irritación en las instituciones consagradas pero dejó registro del avance del 51 por ciento de la población mundial en cuanto a formas de vida disidentes de las normas autorizadas por la hegemonía patriarcal. Sus libros están editados en Anagrama y Ediciones B, algunos se consiguen en México, te recomiendo leerlos en orden cronológico de publicación.

-El mismo mar de todos los veranos

Una primera novela deslumbrante que consagró de inmediato a Esther Tusquets como una de las grandes revelaciones de la literatura española de las últimas décadas. Escrita en un castellano suntuoso y eficaz al mismo tiempo, narra un proceso hacia la indiferencia y la autodestrucción: la narradora descubre paulatinamente que su realidad es una mera reducción de la vida y el amor un sueño irrealizable en el que siempre traicionamos o nos traicionan. Quizá sea “El mismo mar de todos los veranos”, la primera novela amoral que produce la literatura española en muchos años, o al menos la primera novela escrita al margen de los valores de la moral judeocristiana que continúan rigiendo nuestra sociedad. Los personajes de Esther Tusquets no proponen otra norma de conducta que la conquista imposible, por otra parte de la felicidad.

-Varada tras el último naufragio

La autora revelada como sensación literaria con el título anterior: una notable narradora, de una inteligencia poco frecuente en el uso de las modernas técnicas narrativas y una escritura sutil, espléndidamente elaborada, de un refinado lirismo. Era aquella la primera obra de una trilogía que continuó con “El amor es un juego solitario”, y concluye con “Varada tras el último naufragio”. Cada una de estas novelas puede leerse por separado, y con total independencia de las otras, pero todas obedecen a un mismo propósito, la exploración del tema del amor, despojado de condicionamientos morales o religiosos, y en toda su complejidad; un sentimiento que tanto puede ser exaltación dionisíaca como culto a la belleza, con una terrible y sabia conciencia de su fugacidad, pero también de que “cuando nos deja, la muerte nos alcanza”. En esta novela, la cegadora telaraña de ese amor, en sus distintos estadios de excitación y fatiga, envuelve a dos parejas, Elia y Jorge, Eva y Pablo, todos ellos en una edad crítica de la vida, los cuarenta años, que suele presentarse con la necesidad imperiosa de apurar los últimos goces, o volver a vivir nuevos amores con la intensidad de los primeros. Y allí también está Clara, una adolescente que entra a la vida, vertiginoso vértice de todos los triángulos posibles.

-Para no volver

Un peculiar estilo nos lleva a atravesar el espejo stendhaliano y, desde el otro lado, nos invita a regocijarnos con un sutilísimo sentido del humor, a reflexionar sobre el fracaso como finalidad casi deseable de la actividad humana y a comprobar que las penas del corazón son las únicas que nos ayudan a entender y a entendernos.

Luego de escribir en su obra entera sobre el erotismo, el fracaso, el vacío del mundo burgués y los vertiginosos cambios social de España, poco antes de morir revisa la totalidad de sus narraciones, desde desgarradoras memorias de guerra hasta sus aventuras como editora y la inminencia de su muerte. Lee esta autora con apertura, porque no siempre será agradable… pero sí muy enriquecedora.

/arm