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Isaías, Aquiles y Juan / Ramón Ojeda Mestre

  • Ramón Ojeda Mestre

Tal vez sean políticas todas las obras del gran escritor francés Víctor Hugo, hijo de un general y autor entre otras grandes piezas de “Hernani” o “Cromwell” y entre nosotros es famosísima la carta que escribió a su compañero de logia don Benito Juárez, abogando por otro masón destacado que era Maximiliano de Habsburgo y que llegó a manos del Benemérito cuando el belga travieso ya había sido fusilado en Querétaro junto con Miramón el del Colegio Militar y con Mejía, pero una de las obras inmortales de la literatura política universal es, sin duda, “Los Miserables” del inmortal Víctor Hugo el de la húmeda buhardilla en el país vasco.

Pues en esta novela, que lleva en el teatro de NY más de diez años, hay una parte en el libro tercero que se llama “el Abuelo y el Niño” donde habla de Gillenormand y hay una frase que se me grabó desde tiempos del Internado Federal Número Tres para Hijos de Trabajadores, allá en Orizaba donde tuve a los mejores maestros, y que decía de Gillernormand “que no iba a ninguna parte sino con la condición de dominar” y así se ha visto a lo largo de los años en los oficiantes del Gobierno. Esa sentencia fue la causa de que inventara su servidor su primer rudimentario palíndromo; “O domino, o ni modo”.

Pero en la sociedad hay otras franjas extraordinarias, sorprendentes, desconocidas para la mayoría de las bellas y sagaces lectoras y ya no se diga para la de los incumplidos leyentes y esa enorme y sostenible faja del entramado societario es la de los gremios, asociaciones, sindicatos, movimientos o formaciones sociales. Y en México. En el México real y tangible del hoy en día, hay tres ejemplos que se las traen: Antorcha Campesina con el maestro Aquiles Córdova Morán el más culto de los políticos de México, el SNTE, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que lidera Juan Díaz de la Torre, el de Huejuquilla,  Jalisco, también maestro en doble versión, pues es profesor de aula de a de veras y a la vez tiene su posgrado o Maestría en Pedagogía y la CROC que significa Confederación Revolucionaria  de Obreros y Campesinos, con el sorprendente Isaías González Cuevas que ayer fue electo para un nuevo periodo hasta el 2022 al frente de esa pujante organización.

Cada una de esas tres organizaciones tiene arriba de dos millones de integrantes, afiliados o simpatizantes y juntas las tres son la columna vertebral de la integración social de México. Hay que reconocer que las tres le dedican la mayor parte de sus esfuerzos a la capacitación, a la educación, a la formación y a la organización de sus miembros o seguidores. En el caso de Aquiles y de Juan no tendría mucho chiste porque ambos son maestros de origen y destino, pero en el caso de Isaías me quito el sombrero, pues a pesar de no ser un preceptor de carrera o de universidades, desde hace mucho años captó la importancia de la formidable atalaya y palanca que es la educación y la superación que realizan entre camioneros, recamareras, choferes, cantineros, meseros, obreros, etc., es digna de toda una enciclopedia y de figurar con letras de oro en la historia del sindicalismo nacional.

Claro que hay muchos cuyos callos sienten pisados por estos tres adalides de la transformación social de México, pero un servidor de ustedes que conoce las entrañas de esas tres formaciones alentadoras y avanzadas puede decirles que ya quisiéramos que todas las mujeres y hombres del país formaran parte de una de esas tres agrupaciones, disímbolas pero axialmente apuntaladas con el compromiso de mejorar a su gente y a la nación. Felicidades Isaías hermano.
rojedamestre@yahoo.com