imagotipo

Japón y la importancia de ser varón. / El Mundo de la Realeza / Mariana Vargas

  • Realeza: Mariana Vargas

Siendo Japón una potencia económica y tecnológica, es triste notar que su sociedad sigue viviendo un machismo y una misoginia tan fuerte, pero realmente cabe preguntarse el porqué este país sigue despreciando a las mujeres.

Aunque Japón esté en Asia y nuestro país esté en el continente Americano, ambos países, según mi punto de vista, nos desprecian a las mujeres. Y hablando de la Casa Imperial nipona, los consejeros imperiales han decidido seguir fomentando ese desprecio y esa ley sálica, al igual que lo hace Alberto de Mónaco, el príncipe de Liechtenstein, y según recuerdo, a Diana de Gales, quién también sintió la necesidad de “haber nacido varón”. De hecho, su padre, el fallecido conde de Spencer, tras el nacimiento de sus hijas, y la muerte de John, su primogénito varón- le sobrevive Carlos, el actual conde- llevó a su entonces esposa Frances al psicólogo para ver si éste “podía explicarle porqué su esposa solo le daba hijas”.

Japón ha despreciado a la princesa Aiko, hija única del heredero del trono, Naruhito, quién incluso sufrió bullying escolar haciendo que la princesita dejara la escuela por un tiempo.

¿Qué sentirá Aiko ante este desprecio real, familiar y social? Su madre, la princesa Masako, dejó una gran carrera diplomática por el amor del príncipe heredero, quién no quiso ni abdicar, no tomar una concubina para tener un heredero varón.

Akishino y su esposa, también tienen dos hijas, y un heredero varón. Hisahito será el heredero del trono un día. Acaba de cumplir ya 9 años. Y hay que tener en cuenta las creencias religiosas que tienen los japoneses.

-El machismo de Buda

“Las mujeres son embusteras y pérfidas. Son móviles como la llama del relámpago y su conducta es confusa”.

A la pregunta que le hace Ananda buscando la razón de que no se concedan a las mujeres en la vida pública la misma categoría y los mismos derechos que a los hombres, responde el Maestro con estas palabras: “Las mujeres, Ananda, son celosas; las mujeres Ananda, son envidiosas; las mujeres, Ananda, son estúpidas”.

!Señor. ¿Cómo debemos de tratar a las mujeres?” Le preguntó Ananda al Buda en los últimos días de la vida de este. “No las miréis, Ananda”. “Si no la vemos ¿cómo debemos tratarlas?” “No
hables con ellas, Ananda”. “¿Y en el caso de que tengamos que hablarles?” “Se debe de observar la autoconciencia, Ananda”.
(DighaNihaya, 16)

“…en cualquier religión que las mujeres sean ordenadas, aquella no durará mucho tiempo”.

Pero tal vez, pese a las creencias de la sociedad nipona, la princesa Aiko pueda crecer y vivir ajena a una corte la cual ha hecho de la vida de sus padres una vida estricta, rígida y pese a esto, tanto Naruhito como Masako aman a su hija. Espero que la niña pueda ser feliz tanto como sus padres.