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Javier debe irse/ Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Tercer padrón electoral del país, apenas por detrás del Estado de México y el Distrito Federal, Veracruz ha hecho que las alarmas se prendan en el seno del PRI, en donde no alcanzan a digerir la razón por la cual el gobernador, todavía, Javier Duarte de Ochoa, se ha vuelto el protagonista de todo. Si hay sepelio, quiere ser el muerto. Si hay boda, le gusta hacerla de novio. Si hay bautizo, quiere ser el bebé. Si hay desaparecidos…

Una voz autorizada del CEN del PRI me comentaba hace días que el protagonismo del mandatario impide el crecimiento del candidato Héctor Yunes Landa. “Se tiene que ir, pedir licencia, o callarse y dedicarse a poner la casa en regla”. Seguramente quienes conocen a don Javier saben que no tomará ninguna de las dos opciones. Porque ha escuchado la voz divina que le indica: todo lo que haces está bien y muy bien.

Las elecciones del 5 de junio, en las que habrá cambio de gobernador y de diputados, mas no de alcaldes, son un riesgo político-electoral para el PRI, que desde que es partido nunca ha perdido la entidad. Hoy, cuando los comicios se ganan con un rango no mayor del 5 por ciento, es difícil predecir cómo retendrá la gubernatura.

Sin embargo, se sabe que desde la dirigencia nacional del PRI hay instrucciones precisas para “echar toda la carne al asador”, en aras de obtener un triunfo en las urnas que no llegue a los tribunales.

No es tarea fácil. Menos cuando un mandatario se conduce por la libre y, al parecer, no hay agente de tránsito que le marque el alto para infraccionarlo.

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx