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Jorge Schiaffino Isunza

  • Jorge Schiaffino

Corrupción, mal información y desconocimiento

Mal que aqueja a la sociedad y preocupa por sus dimensiones y la falta de control desde el aparato legal, lo es sin duda la corrupción.

Tratándose del sistema político mexicano, es innegable que los ciudadanos asocian a la política con estos actos en todos los niveles de Gobierno y aún más, cuando se relaciona con los representantes populares en todos los ámbitos de Gobierno local y federal.

Sin embargo, nada más engañoso que pensar que los políticos son corruptos per se, existen algunos integrantes de la clase política que sin los valores morales y los principios necesarios, llegan a ejercer una posición de Gobierno o una representación popular y al hacerlo, carentes de escrúpulos comenten actos inaceptables de abuso de poder, desfalcos a los presupuestos, ejercicio indebido del servicio, nepotismo y se escudan en su posición para hacerla valer en beneficio propio.

Por eso el actual debate sobre el sistema anticorrupción, se contaminó una vez que algunos integrantes de la sociedad civil elaboraron una propuesta a todas luces populista, y que se expuso a la sociedad sin el debido estudio y conocimiento de los marcos jurídicos aplicables en materia del servicio y de responsabilidad de los servidores públicos. No obstante, reconocer en muchos de los integrantes su calidad moral y su prestigio en la sociedad.

Es muy fácil elaborar propuestas que sin sustento solo pretenden la aceptación social, por eso la contradicción en la que ellos mismos acaban de caer  en su propuesta original, y la que aceptaron y validaron de los grupos parlamentarios del PRI y PVEM.

Extrañeza causó entre los legisladores del PRD y del PAN esta posición ambigua y el desencanto producto de un engaño a la sociedad que no se concretó en la Cámara de Senadores, cuando Bojorquez y Pardinas avalaron un texto legislativo que no incluía su propuesta original. Así que la letra muerta del 3 de tres, es resultado de un pésimo conocimiento de la constitucionalidad de sus intenciones y más grave el gran show que se armó para, finalmente, aceptar la inviabilidad de su iniciativa y una buena carga de desprestigio personal moral, ético y profesional.

No por ello, se puede pensar que la propuesta en sí fuera mala, pero sí es a todas luces claro que la corrupción no se puede atacar con engaños y falsas posiciones y que es total responsabilidad de los senadores y diputados, asumir el compromiso que tienen para actualizar el marco jurídico, que sea propicio para evitar y sancionar los actos ilegales cometidos por servidores públicos.

Queda evidente que también la oposición en el Senado se encuentra dividida, ya que son incapaces de generar un consenso con el partido gobernante y aún más entre ellos mismos, y que ahora se lavan las manos inculpando al PRI, al PVEM y a los grupos de la sociedad civil como el IMCO o Transparencia Mexicana, según los dichos del senador Barbosa.

Todas estas contradicciones defraudan a la sociedad y hacen pensar que existen políticos e integrantes de la sociedad civil sin el compromiso con sus conciudadanos, que tanto cacarean fuera de las discusiones legislativas, cual burda simulación.

* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx