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José Roberto Ruiz Saldaña

  • José Roberto Ruíz Saldaña

Programas y Campañas de Educación Cívica

El próximo agosto, el INE tiene que aprobar una nueva Estrategia Nacional de Educación Cívica. Su alcance, contenido y el diseño y evaluación de los programas y campañas merecen una seria reflexión. El gran déficit de una cultura política democrática en nuestro país, obliga a ofrecerle a los mexicanos un instrumento útil.

El “Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México” reveló la urgente necesidad de incrementar la participación política, así como crear una cultura de la legalidad, una cultura de la confianza entre las personas y una cultura democrática. Un primer gran reto consiste, en consecuencia, en determinar las prioridades.

Recientemente, exponía en un Seminario Internacional sobre Educación Cívica organizado por el INE, que el único programa que debiera formularse e implementarse sería aquel destinado a interiorizar el aprecio a las leyes en todas sus jerarquías, es decir, apostar por una cultura de la legalidad a través de un constante recordatorio y reivindicación. La forma idónea sería mediante programas lúdicos.

Por su parte, interiorizar el aprecio hacia lo público y el control del poder, es decir, incentivar la participación política, así como incrementar la confianza interpersonal, son objetivos que no pueden tener programas o campañas que por sí mismos permitan incrementar dicha participación y confianza. Acaso habría que impulsar acciones que abonen en sus precondiciones. Partiendo que la apuesta para la participación política debe estar en impulsar el trabajo de aquellos sectores de la sociedad que ya han adquirido esa madurez y conciencia en la lucha por los derechos; lo conducente sería articular programas institucionales para, por ejemplo, otorgar financiamiento, cursos para aprender a ejercer derechos y posicionar la agenda sobre algunos de éstos. Y como el gran problema de la falta de confianza entre los vecinos está en la poca convivencia entre ellos, acciones indirectas podrían ser el rescate de espacios públicos con la participación de ellos o bien la realización de actividades artísticas en las colonias a fin de que precisamente convivan.

Si se logra avanzar en una cultura de la legalidad y de la participación política, el aprecio por el sistema democrático será consecuencia directa de dicho avance. No puede haber tampoco un programa o campaña que genere entre las mexicanas y mexicanos un aprecio por la democracia. Al final del día, me parece, una actitud de lucha por el derecho y lucha por los derechos revelará una ciudadanía activa y madura.

Las dificultades son muchas. Entre los mayores retos para contar con una genuina política pública en materia de creación de ciudadanía están lograr una concurrencia de esfuerzos entre instituciones, y de éstas con la sociedad civil organizada, así como tener una institución rectora toda vez que el INE no podría ni tiene facultades para supervisar y evaluar su instrumentación, haciendo exigible a otras autoridades el cumplimiento de metas.

Consejero electoral del INE

@Jose_Roberto77

joseroberto.ruiz@ine.mx