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Juan Antonio García Villa

  • Juan Antonio García Villa

Del paso habló fuerte en España

El pasado 23 de abril, el mexicano Fernando del Paso recibió en Madrid el Premio Cervantes de Literatura 2016. Después del Nobel, es el máximo galardón al que puede aspirar todo autor que escriba en castellano. Aunque se trata de una gran distinción que hasta ahora sólo han recibido cuarenta personas, en esta ocasión tuvo especial significación por ser el año en que se ha cumplido el 400 aniversario de la muerte del insigne escritor, Miguel de Cervantes, que da nombre a la codiciada presea.

Con tal motivo, se han celebrado alrededor del planeta miles de actos en homenaje a Cervantes. Pero el acto central y más solemne fue, sin duda, la entrega del Premio Cervantes a Fernando del Paso, que recibió de manos del rey de España, Felipe VI. Un gran foro pues, con millones de miradas puestas en él y amplísima cobertura de medios de todo el mundo.

De lo mencionado se puede considerar que entre los miles de actos de reconocimiento y homenaje al genial escritor alcalaíno, el acto central, por su solemnidad e importancia, amén de haberse celebrado exactamente el día del IV centenario, el sábado 23 de abril, fue sin duda la entrega del Premio Cervantes.

Pues bien, sin andarse por las ramas Del Paso aprovechó ese colosal foro para denunciar la grave situación que vive nuestro país. Dijo: “Las cosas no han cambiado en México, sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, las discriminaciones, la impunidad y el cinismo”. Fuerte, muy fuerte, habló el escritor, pero no faltó a la verdad y ni siquiera se puede decir que exageró.

A continuación, como para acallar algún remordimiento, expresó: “criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza. No denunciarlo, eso sí que me daría más vergüenza”.

Señala la crónica que con gran emotividad dijo aprovechar “este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco. Una ley opresora, explicó, que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público… Esto parecería tan sólo el principio de un Estado totalitario, que no podemos permitir”.

¿Hizo bien Del Paso, o mal, al haber aprovechado tan formidable foro para hacer las denuncias que hizo? Hasta hace pocos años habría sido objeto de linchamiento oficial y mediático por violar el sacrosanto principio de que “la ropa sucia se lava en casa”. Se le habría llamado traidor a la patria y otras lindezas por el estilo. Hoy las cosas han cambiado, como resultado de la globalidad y de que en México las cosas han llegado a extremos de escándalo. Particularmente por lo que hace al cinismo, denunciado por Del Paso.