imagotipo

Juan Ramón de la Fuente

  • Raúl Carrancá y Rivas

Tres gobernadores del PRD, de Morelos, Michoacán y Tabasco, se reunieron la semana pasada en privado para analizar la ruta política que su partido pueda seguir en 2018, y a su vez consideraron que el PRD impulse una candidatura externa a la Presidencia de la República. “No descartamos en ese sentido ninguna posibilidad”, dijeron. Traigo lo anterior a colación porque hasta ahora y a mi juicio el panorama de aspirantes a la presidencia, tácitos o expresos, no presenta nada superior si nos atenemos a sus currículos comparados -incluso políticamente- con el del doctor Juan Ramón de la Fuente, que fuera muy ilustre rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus méritos están a la vista y son de sobra conocidos, ponderados y aplaudidos. Hombre eminente en su profesión, destacado político en el ejercicio de cargos del gobierno federal y universitario de excepción. Además, mencionarlo como aspirante a la Presidencia de la República no es nada nuevo.

Ahora bien, hay electores para todo y para todos los gustos democráticamente hablando. Pero voy a argumentar de la siguiente manera a favor de mi criterio. En primer lugar la UNAM es, sin discusión, un factor real de poder. Aparte de su compromiso académico y de difusión de la cultura, la Universidad es un centro de análisis y crítica de los grandes problemas del país. El libre examen y discusión de las ideas, consagrados en el artículo 3º de la Constitución trae consigo un compromiso mayúsculo con el pueblo porque se trata de la Universidad Nacional, de la Máxima Casa de Estudios, inconcebible ésta si aleja academia y cultura de la realidad social, que son por cierto, los instrumentos más adecuados para realizar los verdaderos fines políticos.

En consecuencia, la Universidad es, imprescindiblemente, un factor real de poder. Sin embargo no es un poder liberado del hombre, sucediendo que la conjunción de tal poder con el hombre, con lo específicamente humano, genera el humanismo cultural y por supuesto el político. Al respecto lo ideal es encontrar al individuo que personifique y represente la fusión de academia, cultura y política; porque lo contrario nos lleva al terreno pantanoso de leyes inoperantes, impunidad y corrupción, aparte de complicidades inconfesables con el delito.

Es lo que está pasando en México. Leyes y más leyes, creyendo absurdamente en la panacea de la mera letra legal en tanto los hombres se hunden en una orgía de iniquidad. ¿Y entre tanto la Universidad permanecerá impasible, colgando de sus ideales en un campus estéril, incapaz de tener conciencia social y de pisar el suelo de la realidad? ¿Permanecerá impasible discutiendo “sobre la naturaleza de la luz del Tabor mientras la nación se desorganiza”, como dijera Justo Sierra en memorable discurso al inaugurar la nueva Universidad? ¡No! ¡Una y mil veces no!, clamamos miles, millones de
universitarios.

Y por eso nos hemos fijado en un hombre que sería, dadas las circunstancias sociales y políticas de México, un magnífico, un notable candidato externo o independiente a la Presidencia de la República en 2018: Juan Ramón de la Fuente. Yo no cuestiono teóricamente a los partidos pero, no obstante y conforme a las condiciones que prevalecen en el país, pienso que un hombre sin partido podría decir lo que dijo el gran Miguel de Unamuno cuando le preguntaron por qué no pertenecía a ningún partido: “Porque soy entero y no partido”.

No queremos ni necesitamos candidatos sinuosos, que van de un lado al otro buscando su pan, hendidos por la falta de entereza intelectual y moral. Anhelamos valor, fortaleza de ánimo y convicción.

@RaulCarranca

www.facebook.com/despacho.raulcarranca