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Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

Tres millones de votos

Hagamos a un lado el conflicto nacional y las tragedias personales de los damnificados; hagamos a un lado la nada remota posibilidad que todo quede en una amenaza electoral (antes los discursos electorales se hacían a base de promesas, ahora el estilo que nos llega del otro lado es armarlos a base de amenazas; a ver en cuánto tiempo y con cuánta eficacia nuestros aspirantes y candidatos adoptan la nouvelle vague -nueva ola-) y lo que queda es un botín más allá de los sueños de la avaricia: tres millones de votos nuevecitos, para meterlos en las urnas y sacar legisladores, gobernadores y presidentes.

Es posible que con un panismo en guerra civil, un perredismo al garete y un oficialismo que pinta Pricasos en Insurgentes Norte, los supuestos beneficiarios del tesoro hasta ahora enterrado trasfronteras ni siquiera se hayan dado cuenta del diluvio que viene. O son perplejos en grado de tentativa, o no quieren dar la impresión de que quieren beneficiarse con la desgracia ajena o creen que lo más rentable es enfocarse a lo que está sucediendo y va a suceder aquí y ahora. Extraña, sin embargo, cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores ya está movilizando cónsules e inventando Consulados móviles para aplicar 11 medidas de ayuda a nuestros connacionales; cuando varias instituciones y autoridades estadunidenses se preparan a romper lanzas en defensa de los potenciales deportados –la mayoría de los cuales son mexicanos– los partidos políticos mexicanos, instituciones de seguridad pública según la Constitución, financiados por familiares, amigos y paisanos de los amenazados, no hayan empezado a pronunciarse en cuanto a participación en la cadena remedial masiva que podría requerirse.
Y UN ESPÍRITU BURLÓN, QUE ENTRE LAS SOMBRAS HABÍA, SE REÍA, SE REÍA…

O puede ser que maquiavélicamente, insidiosamente, planeen –los de oposición, claro– convertir la frontera norte en una Ayotzinapa no con 43, sino con tres millones de víctimas y a ver cómo maneja la Administración el caos, los refugios, el disparo de la delincuencia con tanto potencial protosicario, ellos –los opositores– cuchileando a las masas de desesperados, mediante los ejércitos de infiltrados que se han doctorado en agitación practicando en las manifestaciones de la CNTE, similares y conexas.

Por supuesto, solo estamos ejerciendo el derecho que nos concede la Ley del Pensamiento Peligroso, decretada por el general Hideki Tojo en 1941 la cual, en su Artículo 123, cláusula segunda, indica “Piensa mal y aceptarás”. ¿Aceptarás o acertarás? Quién sabe. Con eso de que el ministro de Educación no sabe “ler”, ya me estoy haciendo bolas.
PERO VOLVIENDO AL TEMA TOROS…

Lo ideal sería, por supuesto, que los nueve o 10 partidos que mantenemos gracias a Zedillo –la exaltación política más aberrante desde que Calígula hizo cónsul a su caballo– hicieran un frente común en defensa de los mexicanos en el exterior.

Si tienen recursos para pedirles su voto haciendo campañas en Estados Unidos, deben tenerlos también para a apoyarlos cuando estén luchando por sus derechos contra el racismo y la discriminación.

Y el momento para hacerse presentes es ya.

Buenos días. Buena suerte.
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