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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • Supo lo de Carrier y carrió (digo, corrió)

 

Para la que hoy termina no será necesario acuñar el término “semana negra”, pero sí puede ser considerada con justicia “semana gris”. Y es que comenzó con la puesta en marcha de la primera medida abiertamente antimexicana de Donald Trump, exitosa y sin tapujos, al bloquear la instalación de una planta de aire acondicionado, que  hubiera significado cerca de dos mil empleos para  Nuevo León. Y terminó con una baja ominosa  en las filas financieras públicas.

El secretario Meade tragó camote y no lloró porque se le corre el maquillaje. Más aún, alcanzó a balbucear que México tenía muchas oportunidades de inversión, insinuando que no necesitábamos a Carrier para “una pura y dos con sal”. Pero el que no aguantó la señal llegada de Nueva York fue el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens Carstens, quien “tiró la toalla” a partir del primero de julio del 2017 –o sea, cuando se conozcan los resultados de las elecciones gubernaturales en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, y los resultados confirmen su sabia decisión– y tomará posesión de la Gerencia General del Banco de Pagos Internacionales en octubre.

Tras el anuncio, el peso mexicano –que recoge y amplifica todo lo malo que le pasa a y en el país- amplió sus pérdidas a un 1.4 por ciento a su nivel más débil de la sesión.
LA CONDUCTA SIETEMESINA DE CARSTENS

En su renuncia Carstens, además de agradecer al presidente Enrique Peña Nieto la confianza otorgada y el irrestricto respeto que el Primer Mandatario ha mostrado hacia el carácter autónomo del Banco de México, garantizó que durante los próximos siete meses continuará plenamente dedicado a la tarea de gobernador del Banxico y, junto con los demás miembros de la Junta de Gobierno del Banco Central mexicano, seguirán procurando la estabilidad del valor adquisitivo del peso, como lo ordena la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
REACCIÓN DEL PRESIDENTE Y DE MEADE

Ante la renuncia de Agustín Carstens, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, siempre optimista, no llegó a decir que nos habíamos sacado el gordo… de encima , pero sí la calificó como una buena noticia que no debe causar preocupación, porque México contará con un aliado en el BIS.

Meade llegó inclusive a sugerir que el nombramiento de Carstens  es una distinción muy importante para el país, que ha sido – según él -uno de los funcionarios con mayor prestigio en México y lo felicitó.

El presidente Peña, por su parte, se unió a esa felicitación, subrayando que “Esta designación representa una gran distinción del Consejo de Administración del BIS, conformado por los principales banqueros centrales del mundo, al doctor Carstens, así como a la conducción de las políticas macroeconómicas de México”.

Inmediatamente después, anunció que a las 20 horas de ayer enviaría un mensaje al pueblo de México, que sería trasmitido por todas las televisoras y radiodifusoras.

Cuando se escriben estas líneas, solo hay especulaciones acerca del contenido de dicho mensaje. La que prevalece es que se anunciará que Luis Videgaray sustituirá a Carstens, pero lo más seguro es que quién sabe.

Buenos días. Buena suerte.
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