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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • Semana Azteca presenta: Salida de pura sangre, llegada de burro de Otumba

 

En el pasado, varias de las entidades de la administración pública han sido acusadas, con razón, de tener salida de pura sangre y llegada de burro de Otumba. Comienzan sus labores comiéndose al mundo, dan a conocer planes de trabajo que si se concretaran, tendrían a México en la cima del mundo, pintándole violines al señor Trump, similares y conexos. Pero pasa el tiempo y las cosas siguen iguales, o peores.

Afortunadamente, en este caso la Cámara de Diputados y el Senado de la República, libraron ese reproche. Sus líderes mayoritarios, el doctor César Camacho Quiroz, en San Lázaro, y el licenciado Emilio Gamboa Patrón, en el Palacio Blanco de plaza Pasteur, tuvieron salidas y llegadas dignas de “ Man O’War “ y/o “ Secretariat “, logrando, en el día final del período 41 dictámenes, 16 en el Palacio Legislativo, 25 en la Cámara Alta.

En los resultados destacaron cambios en las leyes de Pemex y CFE, así como en las de salud, laborales y de protección al
consumidor.

Específicamente en la Cámara de Diputados, se autorizaron cambios a 24 ordenamientos para reconocer a la Ciudad de México como entidad federativa, sustituir el nombre de Distrito Federal y estipular facultades para las delegaciones.

¿ Por qué “Semana Azteca”?

He recibido una cantidad abrumadora de consultas –dos– acerca de por qué estos tratados se encabezan los viernes como Semana Azteca, y si el nombre resulta de algún parentesco con el erróneamente llamado Calendario Azteca. Me disculpo por no haber explicado esta nomenclatura con anterioridad, pero ya se sabe lo ocupados que estamos quienes no tenemos nada que hacer.

En fin. La Semana Azteca no es otra cosa que mi respuesta a la tan llevada y traída Semana Inglesa, la cual, por cierto, fue creada por el primer ministro británico, Arthur Balfour, un golfista apasionado, para tener tiempo de practicar su deporte predilecto. La armé del siguiente modo: tomé la semana lunar, así llamada porque cada fase de la luna –llena, menguante, nueva y creciente – dura siete días, y le desconté el viernes social, el sábado sexual, el domingo familiar y el lunes en que ni las gallinas ponen, y lo que queda es la Semana Azteca. Considero fervientemente que, si los mexicanos debemos trabajar, debemos hacerlo en un lapso que se acomode a los días que deja libres mi hipotética Semana Azteca, o sea, de martes a jueves. Más tiempo en la mina de sal debería ser considerada pena inusitada y trascendental, expresamente prohibida por el Artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Una vez más, Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo

Por si alguien en México o el extranjero se quedó ayer sin leer mi mensaje navideño, repito aquí brevemente que les agradezco mucho que me lean de vez en cuando, que les deseo de todo corazón unas muy alegres fiestas decembrinas y enerinas y un 2017 pleno de salud, dinero y amor.

Como no me gusta llamar la atención hago lo mismo que todos los demás y me voy de vacaciones. Nos vemos por allá de las fiestas de San Antonio Abad, Deo volente.

Buenos días. Buena suerte.
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