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Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

Salir tlc, amenaza para negociar con fuerza

Cuando esté usted leyendo estas líneas, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo estarán iniciando su segundo día de negociaciones en Washington, y ya habrán podido medir la efectividad de su estrategia de amenazar con abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para aumentar su fuerza en sus primeros contactos con los representantes del nuevo Gobierno estadunidense.

También habrán recogido suficiente información como para decidir si le aconsejan al presidente Peña Nieto que empuje en sus tratos con Trump un acuerdo de paquete, no que vaya seleccionando a su conveniencia -la de Trump- elementos como el TLC, la migración, la seguridad fronteriza y el combate al tráfico de drogas, que mantendrían las políticas de desarrollo mexicanas en vilo, y deteriorándose, por años.

Ayer, en un artículo de fondo, The New York Times destacaba que Estados Unidos depende de México para luchar contra los cárteles y ayudar a detener a migrantes de Centroamérica y otros países que quieren llegar al país del norte, y que lo más probable es que los negociadores mexicanos advirtieran a sus contrapartes que la construcción del muro -ordenada por la Casa Blanca precisamente ayer- sería un remplazo insuficiente de la ayuda de México en cuestiones migratorias y de seguridad.
The NYT cita al exsecretario de Relaciones Exteriores

mexicano, Jorge Castañeda, quien habría declarado “si construyes tu muro, el muro tendrá que sustituir todo lo demás que hacíamos antes”.

México podría insistir en la negociación en paquete, vinculando todo, tratado, migración y seguridad, también para ganar tiempo. Un tiempo que seguramente aprovecharían para argumentar a favor de preservar el TLC los cientos de empresas de Estados Unidos que dependen de él, pues a diario se intercambian cerca de mil 400 millones de dólares en la franja fronteriza.
“Ir por algo que sea menos de lo que tenemos no tiene sentido “: Guajardo

Entonces, la posición mexicana de abandonar el TLC si las condiciones se vuelven demasiado astringentes tiene sentido y base. El país tiene la posición de fuerza de ser el segundo comprador de las expropiaciones norteamericanas, y en cinco años convertirse en el primero, superando a Canadá. Aparte de que, sin el TLC, las exportaciones mexicanas pagarían solo un tres por ciento, según las reglas de la Organización Mundial de Comercio.

Y mientras Videgaray hace lo suyo en Washington, la posición del presidente Peña está definida: “Debemos preservar el libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México… los intercambios comerciales deben estar exentos de cualquier arancel o cuota”.
El Senado apoya a Videgaray

Por otra parte, el senador Emilio Gamboa subrayó la disposición del canciller, Luis Videgaray, para reunirse con los integrantes de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República antes de su salida, y afirmó que los coordinadores parlamentarios le ratificaron el apoyo de la Cámara alta para llevar a cabo las negociaciones y que no se perdiera de vista la defensa de los derechos humanos de los migrantes y de todos los mexicanos.

Buenos días. Buena suerte.
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