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Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

Escenas del kabuki

El mexicano y el japonés son pueblos asombrosamente parecidos. Ambos han creado dos de las cocinas más exóticas del mundo, son rabiosamente insulares (pues México no es más que una gran isla entre el Atlántico, el Pacífico, el Bravo y el Suchiate), políticamente les gusta ser gobernados por el mismo partido durante décadas y hasta fisionómicamente son tan parecidos que, cuando alguna vez se decidió filmar en México el “Ánimas Trujano” de Rogelio Barriga Rivas, fue importado para protagonizarla el actor japonés Toshiro Mifune.

Valga lo anterior como exordio para analizar y comparar eventos políticos de este siglo ocurridos en el imperio del Quinto Sol y en eI imperio del Sol Naciente. De la comparación emanan dos escenarios contradictorios. Y como estamos hablando de los lares de Akihito, llamémosles escenas de teatro Kabuki.
KANADEHON CHUSINGURA (EL TESORO DE LOS SERVIDORES FIELES)

En 2009, una gran mayoría de japoneses decidió sacar del palacio de Kasumigaseki al Partido Liberal Demócrata, el cual los había gobernado durante 50 años.

Algo parecido había ocurrido en México cuando, comprensiblemente hasta la madre después de 70 años de revolución institucionalizada, los mexicanos sacaron al PRI de Los Pinos en el 2000.

En términos ideológicos, sustituyó a la centro izquierda por la derecha. La opinión general es que, de los muchos errores cometidos por la nación como ente sociopolítico, éste es el peor desde el primero de abril de 1833, cuando se eligió para su primera presidencia –serían nueve en total – a Antonio López de Santa Anna. Todas las calamidades, todas las desgracias, todos los fracasos le han ocurrido a México bajo la derecha, incluyendo la peor crisis económica en 80 años, la peor sequía en 70 y las más aterradoras estadísticas de inseguridad ciudadana en un siglo.

Que las animistas deidades del Shinto no lo permitan, pero al abandonar un partido experimentado y profesional por otro que viene, si no a cosas peores, a aprender a gobernar, sucedió a México entre 2000 y 2012, y también en Japón.
KEISEI AMA NO HAGUROMO (ADORNO CELESTIAL DE PLUMAS )

Alrededor de 1753, una revolución ocurrió en el teatro Kabuki: Namiki Shôzô I, autor del “Adorno Celestial de Plumas”, inventó el escenario giratorio, mecanismo esencial en las artes escénicas y políticas (se habla de la ciencia política y hay facultades con ese nombre. Pero la política no es una ciencia. Es un instinto. A veces, casi un arte).

Pocos años antes de que los electores mexicanos le dieran una patada en la retaguardia a la derecha –consumada ¡ay! la Decena Trágica- los japoneses les habían puesto el ejemplo. En unas elecciones tan históricas como las de Nihon, el partido Revolucionario Institucional en 2012 recuperó el poder.
TERMINA LA REPRESENTACIÓN EN EL KABUKI-ZA DEL GINZA.

El escenario ha girado innumerables veces y quizá muchos crean que en México la historia se está repitiendo, aunque ahora la amenaza proceda del populismo radical siniestro, y esté surgiendo el mito urbano de la alianza centroderecha.

Pero la historia nunca se repite.

Somos nosotros los que nos repetimos

Buenos días. Buena suerte.

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