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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D’ Estrabau
  • El problema con los políticos

Mi amigo Solón Trueno es político profesional. Quiero decir con esto que ha sido diputado cuatro o cinco veces, dirigente partidista y gobernador una vez, porque en México todavía, aunque la efectividad del sufragio convoca más suspicacias que el futuro de Pemex, no hay reelección de jure. Tiene la ventaja de que habla con total franqueza acerca de su ajedrezado oficio con sus amigos, aunque sean periodistas, siempre que la conversación sea fuera de disco ( off the record, para quienes no tatachan fú ). El otro día me lo encontré protestando ante la embajada de Israel por las declaraciones murales de Bibi Netanyahu.

– ¿Y tú qué haces aquí?

-Lo mismo que tú

-Pero yo soy periodista

-Yo también: política y periodismo son la misma cosa.

-No la amueles. Mañana mismo devuelvo mi Premio
Nacional.

-Analízalo: cuando se hace periodismo se hace política y cuando se hace política, se hace periodismo.

-Ese es el problema con ustedes los políticos, generalizan
demasiado.

-Mira, me dijo, más veces de las que puedo recordar, he invitado a periodistas a comer para que hablen bien de mí. Hoy voy a hacer una excepción. Ya son casi las tres. Te invito a comer para que hables mal de mí.

Acepté encantado, porque si hay algo que me gusta más que vivir sin trabajar, es hablar mal de los demás. Y ya desde antes de ordenar comencé:

-El problema con ustedes los políticos es que no trabajan.

-Es por solidaridad con los muchos millones de desempleados que tenemos.

-Pero ustedes cobran sin trabajar.

-Peor sería trabajar sin cobrar.

-Ese es otro de los problemas con los políticos mexicanos: son todos unos cínicos.

-Y a mucha honra, porque “cínico” viene de perro.

Eso significa que somos esencialmente humildes.

-Sí. Tienen todas las virtudes de los perros, excepto la lealtad.

-¡Ah, la lealtad! Se dice de ella que es la más joven de las virtudes, por eso es frívola, caprichosa, mudable. Mejor no hablemos de la lealtad.

-Entonces hablemos de la credibilidad. El problema con ustedes los políticos, es que no tienen credibilidad.

-La credibilidad en los políticos mexicanos terminó el día en que don Benito Juárez se reeligió presidente de la República por tercera vez.

-El problema con ustedes los políticos es que  son demasiado ingenuos. Creen que los problemas del éxodo de los indocumentados se va resolver con darle dinero a los consulados–que salvo honrosas excepciones, lo más probable es que termine en la cuenta del cónsul en Gran Caimán– y con revalidarles los estudios a los dreamers. Y que la crisis internacional se va a resolver firmando más tratados de libre comercio, aunque ya tenemos 43, de los cuales solo funciona uno, que es precisamente el que está por llevarse la perversa asiática Ada Ching.

-Creemos en el supremo Gobierno y en su nuevo canciller, su único hijo, quien ahora está precisamente en Washington, planchando todos los problemas con el Primer Yerno.

-Y, finalmente, el  problema con ustedes los políticos es que están obsesionados por el sexo.

-¿Y por qué deberíamos ser diferentes al resto de las mexicanas y mexicanos ?
Buenos días. Buena suerte

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