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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • El dólar baja, los precios no

-En este país no hay lógica –se quejaba Pepito– vivo en un edificio de 10 pisos y cuando bajo las escaleras voy tocando los timbres de todos los departamentos. Por lógica me deberían decir “niño toca-timbres”, pero no, me dicen escuincle hijo de la chin*ada.

Y lleva razón el héroe de tantas historias tragicómicas, en este país no hay lógica. No al menos en la economía, ese arte tenebroso que ha llevado a México a ser la décimo quinta mayor economía del mundo y, simultáneamente, uno de los países con mayor cantidad de pobres.

Examinemos por ejemplo el fenómeno de la elevación de precios causada por la devaluación del peso. Debido a las amenazas de la potomacracia, el peso cayó como un pavo congelado, amarrado a un yunque y soltado desde la azotea de la Torre Mayor. Inmediatamadremente, como es costumbre inmemorial, se dispararon los precios de los bienes y servicios que presta el Gobierno: se dieron el gasolinazo, el luzazo y el gasazo. Y luego todo subió como la espuma, hasta las copias fotostáticas, pasando por los medicamentos, algunos de los cuales han duplicado sus precios, hasta los antojitos callejeros.

Luego resultó que el argüende resultó solo una hazaña más del enano del tapanco. Las amenazas desaparecieron, se pospusieron, o de grandotas pasaron a chiquitas, como el chorrito de Cri-Crí.

El peso comenzó a recuperarse y hoy se le considera entre las monedas más valiosas del mundo. El dólar se cotiza a 18.66 entre bancos, y se vende a 19 en ventanilla. La amenaza del 25×1 nunca se concretó.

Entonces el peso está en su mejor nivel en cinco meses – o sea, desde noviembre, cuando ya sabe usted lo que pasó – pero los precios al consumidor no han bajado un centavo; al contrario, siguen subiendo.

¿Que está pasando? Los precios suben porque el peso baja, pero el peso sube y los precios siguen subiendo o se quedan donde están, decididos a no moverse hacia abajo aunque Carstens les caiga encima con todo y sus 321 mil 653 millones de pesos (que finalmente van a servir para dos cosas, porque ya los repartieron entre la deuda y  “el fortalecimiento de activos del Gobierno federal” (que es de donde salen los sueldos y prestaciones astronómicas de la aristoburocracia, magistracos e INEptos).

Pepito tiene razón.
TLCAN: modificaciones “modestas”, pero tramposas

El Wall Street Journal dio a conocer ayer el borrador de la reforma al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) enviado por  el representante comercial de la Casa Blanca al Congreso estadunidense. El WSJ califica como “modestas” la mayoría de las modificaciones que se proponen.

Uno de los cambios –no precisamente modestos- es la propuesta que pide que una nación que pertenece al TLCAN restablezca los aranceles en caso de una inundación de importaciones que causen “daño grave o amenazan con causar un daño grave” a las industrias nacionales.

Y claro ¿Quién decidiría que un país está siendo inundado por exportaciones y restablecer los impuestos? Pues el propio país afectado… lo cual abre la puerta al infamemente famoso Impuesto Transfronterizo y a todos los demás que se le ocurran a  Washington.

El documento –siempre según el WSJ– parece un compromiso entre quienes quieren establecer una más agresiva agenda comercial, y quienes impulsan un modelo tradicional de libre comercio.

Buenos días. Buena suerte.
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