imagotipo

Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • Semana Azteca presenta: El triángulo de las huesudas

Ya no se oye hablar del Triángulo de las Bermudas, una vasta extensión de agua que se extiende desde las Bermudas en el Norte a la parte sur de la Florida y de ahí hacia el este en un punto de las Bahamas pasando Puerto Rico.

Quienes en su momento se ocuparon de los misteriosos acontecimientos que ocurrían en el interior del Triángulo, aseguraban que más de 100 barcos y aviones se habían desvanecido sin rastro en el área, y computaban más de mil vidas humanas perdidas desde 1945.

Para explicar el fenómeno se barajaron las más disímbolas hipótesis, desde ataques de OVNIS hasta intervenciones de habitantes del continente perdido de la Atlántida. Nada se probó y el Triángulo de las Bermudas se archivó junto a otros grandes misterios de la historia como el Hombre de la Máscara de Hierro, el naufragio de la “María Celeste” y la amistad de Luis Videgaray con el Primer Yerno Gringo.

Lo que nunca se dijo es que aquí mero, en la ciudad/Estado de México, se ha venido produciendo en los últimos cuatro años un fenómeno similar. Quienes saben de él lo han bautizado como “Triángulo de las Huesudas”, porque comporta gran número de desapariciones inexplicadas.

El área del Triángulo capitalino está localizada entre la residencia oficial de Los Pinos, el Palacio Legislativo de San Lázaro y el Palacio Pasteur, sito junto a la plaza dedicada al químico y bacteriólogo francés, en la esquina de Reforma e Insurgentes. La mayor parte de los accidentes se han producido en Chapultepec, un mar tormentoso y traicionero, y en la “U” que forman la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional y los edificios del Gobierno del Distrito Federal, en el oriente de la Plaza de la Constitución.

El licenciado D’Artagnan Noteapures, quien descubrió el Triángulo de las Huesudas, ha dicho a este columnista:

“El Triángulo es un lugar aterrorizante. En un período de cuatro años hemos perdido dentro de él incontables puntos del PIB, las más importantes y ricas de nuestras paraestatales, más de mil iniciativas, trescientas subidas de precios y un barco del Estado. Todo esto se ha desvanecido en la nada, sin ni siquiera un adiós Mariquita Linda”.

-Pero debe haber alguna explicación, le digo.

No te apures me mira fijamente, y luego continúa.

-El mayor desastre es el hundimiento del barco.

No se salvó nadie.

-¿Qué se supone que le pasó a la tripulación?

-Perdieron la brújula política. Algo le pasa al sentido de dirección de la gente cuando entran al Triángulo. Los mejores navegadores políticos olvidan cual extremo es arriba y cual abajo, cuál es la derecha y cual la izquierda y, sobre todo, dónde está el centro.

-¿Qué otros desastres han ocurrido en el triángulo?

-Recientemente el Presidente envió al Congreso la Ley de Seguridad Interior. Ha desaparecido de los radares políticos y se teme que haya sido devorada por un monstruo prehistórico que reside en la fuente de la Diana y que se alimenta de nombramientos de Fiscales Anticorrupción, remanentes del Banco de México y uno que otro presidente del PRI.

-También puede ser, añade don Dartañán con una sonrisa diabólica, que la Atlántida esté en el fondo del lago de Chapultepec.

-¿Quiere decir que Aurelio Nuño puede provenir de otro mundo?

-Mucha gente, incluyendo reputados científicos, lo creen así.

Buenos días. Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com

Sitio Web: juegodepalabras.mx